Pedro Sánchez quiere aprovechar el nuevo escenario político surgido de las elecciones andaluzas para dar un giro que le permita reeditar la mayoría parlamentaria obtenida en el Congreso en la moción de censura contra Mariano Rajoy. Con el objetivo de afianzar la estabilidad de su Gobierno, y sin tener asegurados los apoyos suficientes para sacarlos adelante, anunció que el Consejo de Ministros aprobará este mismo viernes los Presupuestos Generales del Estado para iniciar de inmediato su tramitación parlamentaria. Con ese órdago, que marca la agenda política desde el comienzo del año, Sánchez intenta presionar a los independentistas para que le den su apoyo, con el argumento de que, al margen de perder inversiones para Cataluña, no hacerlo podría conducir a un adelanto electoral y a un Gobierno de la derecha con el PP, Ciudadanos y Vox, que sería más lesivo para el interés del secesionismo.

Oferta a Casado y Rivera

El líder del PSOE pretende poner también a prueba a populares y naranjas retándolos a que se sumen a un acuerdo de Presupuestos para no perjudicar los datos de crecimiento y de creación de empleo. «No solamente vamos a mirar a las fuerzas independentistas, sino también a aquellas fuerzas parlamentarias que están pidiendo no depender solamente de las fuerzas independentistas para poder sacar los Presupuestos. Les vamos a tender la mano. Le vamos a tender la mano también a Ciudadanos y al PP», dijo en una entrevista concedida a la agencia Efe.

El jefe del Ejecutivo insiste en que su intención es acabar la legislatura y rechaza hablar siquiera de un adelanto electoral, aunque en la Moncloa tienen claro que solo aprobando los Presupuestos se podría evitar el tener que llamar a las urnas en otoño de este año, una vez que el superdomingo electoral de mayo, que aunaría autonómicas, municipales, europeas y generales, ha quedado descartado por las presiones en contra de los barones socialistas. Pero, consciente de que los independentistas pueden acabar forzando un adelanto electoral si exigen condiciones inasumibles que nada tienen que ver con la economía para darle su apoyo, Sánchez prepara también el terreno para ese escenario, tratando de ocupar el centro del tablero y arrinconando a Ciudadanos y el PP a la derecha por pactar con un partido como Vox para gobernar en Andalucía.

 Liberalismo «huérfano»

De consumarse, ese acuerdo sería una de las peores noticias para el PSOE, que perdería la única comunidad en la que ha gobernado ininterrumpidamente. Pero el jefe del Gobierno ve también en ese pacto una oportunidad para ensanchar el espectro de posibles votantes del PSOE a costa del partido de Albert Rivera. Según aseguró, él pretende representar a la socialdemocracia y también al «liberalismo» que, a su juicio, ha quedado «huérfano» una vez que Ciudadanos se ha echado «en brazos de Vox». Algo que, según indicó, no es respaldado por muchos dirigentes liberales europeos con los que ha hablado y que, según afirmó, «no entienden la actitud» de Albert Rivera, de «pactar con la ultraderecha en España».

 Abre una gira en Barcelona

Pero esos argumentos se dirigen más bien a un escenario de adelanto electoral que Sánchez cree posible evitar todavía. El Gobierno cuenta ya con el apoyo de Podemos, con el que ha suscrito un documento inicial, y da por seguro que en el trámite de enmiendas podrá sumar el respaldo del PNV, al que tampoco le interesa un adelanto electoral. La clave está en los independentistas catalanes. Tanto en la Moncloa como en Ferraz confían en que, de momento, ni ERC ni el PDECat bloqueen a la primera las cuentas públicas apoyando las enmiendas a la totalidad que presentarán el PP y Ciudadanos. Esa votación se celebrará a mediados de febrero si los trámites siguen su curso normal. Otra cosa será ganarse su apoyo final. Con ese objetivo, Sánchez viajará este mismo sábado a Barcelona para comenzar precisamente allí una gira para defender su gestión de Gobierno y sus Presupuestos.

Aunque las posibilidades de acuerdo son nulas en ambos casos, la invitación a negociar las cuentas públicas fue acogida de manera desigual por el PP y Ciudadanos. «Vamos a votar que no con las dos manos», afirmó rotundo el presidente de los naranjas, Albert Rivera, mientras que el líder popular, Pablo Casado, se mostró «disponible» para negociar si Pedro Sánchez «recapacita» sobre unos Presupuestos de «línea ideológica radical».

El secesionismo se abre a «no dejar caer» al Gobierno si hace algún gesto hacia Cataluña

Aunque las decisiones que pueda tomar un partido como el PDECat son impredecibles al estar controladas desde Bruselas por el expresidente catalán Carles Puigdemont, tanto este partido como ERC podrían optar por permitir que los Presupuestos se debatan al menos en el Congreso para prolongar así su capacidad de presión sobre Pedro Sánchez. Así lo dejó ver la portavoz de la Generalitat, Elsa Artadi. «Nosotros siempre hemos ligado la situación política a tirar adelante la negociación de los Presupuestos, que no la aprobación», señaló, aunque advirtió de que «entrar en la negociación» de las cuentas depende de que Sánchez ponga sobre la mesa «una solución política, que no la ha puesto». «Y estamos lejos, estamos muy lejos», remarcó Artadi, quien precisó que la propuesta es ejercer la autodeterminación, lo que han pedido «más de 20 veces en formatos muy diferentes».

La exconsejera de Trabajo Dolors Bassa, en prisión preventiva, hizo, sin embargo, un llamamiento claro y directo para que el independentismo apoye los Presupuestos. «No podemos dejar caer el Gobierno de Pedro Sánchez. La alternativa a tumbar este Gobierno es mucho peor con el PP, Ciudadanos y la extrema derecha», señaló la Bassa, de ERC, en una entrevista a Rac1 desde la cárcel. Pero el vicepresidente catalán, Pere Aragonès, también de ERC, apostó más bien por crear una «mesa de negociación» bilateral sobre el conflicto en Cataluña si Sánchez quiere que se aprueben las cuentas. A su juicio, no es posible desvincular ambas cuestiones. «Si es verdad que los Presupuestos afectan a la estabilidad del Estado, Sánchez y su Gobierno nos tienen que decir qué piensan hacer» con ambas cuestiones, insistió.