Estimado Mariano, presidente, soy seguramente uno de esos miles de españoles que dio la bienvenida al Partido Popular desde 1996 hasta el 2004, atraídos por un modelo de gobierno eficaz, limpio, que superara la corrupción anterior, que fortaleciera a España frente a los separatismos, que fuera un activo luchador contra el terrorismo etarra, que limpiara las instituciones. También que cambiara el modelo económico con privatizaciones, reduciendo impuestos y manteniendo la cohesión territorial. Que fortaleciera nuestra defensa y nuestra política exterior del lado de nuestros aliados. Pero fíjate qué cosas tiene el destino, todas las razones que entonces llevaron a tantos millones de españoles a votar al PP, son las que ahora le conducen inexorablemente a no votarle. Hay algo peor que no tener principios, es traicionarlos, y después de muchos años, veo con estupefacción que no sólo no te has dado cuenta de las consecuencias de la desidia y de no coger el toro de la corrupción, de la economía, de la unidad de España por los cuernos, es que sigues encantado de conocerte.

En la política, como en la vida, la gota que colma el vaso suele ser minúscula comparada con todas aquéllas que sirvieron para llenarlo. Lo de Cristina Cifuenteses una muestra más de que hay que renovar la clase política, porque hay algo peor que la corrupción económica que es la cutre, y esta sí que no tiene perdón de Dios.

Lo más lamentable de la situación a la que has llevado a tu partido, un pilar fundamental de la democracia española, es que han tenido que ser otros los que te forzaran a hacer la política para la que te votaron. Que haya sido Ciudadanos quien te haya forzado a equiparar los sueldos de nuestras fuerzas de seguridad, las españolas, a las autónómicas, después de cómo las dejaste a los pies de los caballos en Cataluña el primero de octubre, es una prueba más del abandono en el que has dejado a los que supuestamente eran los tuyos. Si la derecha no es el baluarte de las fuerzas de seguridad, algo raro está pasando.

Sé que estarás satisfecho con el modelo económico de crecimiento a costa de restar a los los asalariados cada vez más poder adquisitivo, dejando que se vayan los informáticos y llenando el país otra vez de camareros low cost. Sé que piensas que esto de las pensiones va bien, pero lo cierto es que hace diez años con el mismo número de afiliados tenías un superávit del 2% del PIB y ahora con los mismos ocupados tienes un déficit de casi el 2%. Y me da mucho reparo decirte estas cosas porque entonces te da por subir los impuestos, precisamente a las clases medias, tu nicho de votantes.

A las víctimas, por mucho que has intentado remediar, las dejaste en ridículo cuando soltaste a Bolinaga, ¿Qué gobierno es aquél que siente más congoja del dolor de los presos que del de las víctimas? ¿Por qué tenemos que seguir aguantando los homenajes a asesinos cuando tenemos que esconder la bandera de España en muchos pueblos de Cataluña y del País Vasco, y ahora Navarra y Valencia y Baleares?.

Lo de la corrupción en tu partido es una lacra sin precedentes, y ahora vuelvo a la de verdad; nunca has querido ir más allá de hacerte lo que eres, el gallego, con mucho respeto para todos los gallegos por supuesto. Debías haber entrado como Atila en las estructuras corruptas del partido y más bien parecías el santo Job esperando que amainara la tempestad, cuando a poco que te descuidas te sale una borrasca de donde menos lo esperas. A día de hoy sigo pensando que el partido es una organización corrupta, no porque lo sea, que estoy convencido que el 99% de los militantes son gente honrada, sino porque no se han tomado las medidas ejemplificadoras que transmitieran la imagen de reacción.

Lo de Cataluña ¿para qué te voy a contar?; cuando se fraguaba el golpe todavía hacías manitas con los golpistas y muy a tu pesar aplicaste el artículo 155, que se suponía era para acabar con el golpismo y devolver a Cataluña a las Instituciones. ¡Pues vaya fracaso! Has conseguido que Cataluña sea algo peor que una república independiente, y es que sea la Comuna de París, una república anárquica desnortada, sin orden, sin que los derechos de los ciudadanos sean protegidos, donde el estado ha hecho plena dejación de sus funciones mientras que los comités anarquistas destrozan Cataluña con impunidad en el mejor de los casos y eres incapaz de que tus amigos europeos te traigan a la puerta de casa a los separatistas procesados.

Estimado presidente, a todo el mundo le llega un momento en la vida en el que debe hacer examen de conciencia, yo sé que dirás que lo haces todos los días, pero ahora inexorablemente te ha llegado a ti. Tu obcecación en pensar que eres lo único que puede salvar al partido y ganar las elecciones, es una arrogancia que las encuestas no soportan. España se desangra, tu partido tiene más agujeros que el Titanic después de chocar con el iceberg, y la orquesta de aduladores sigue tocando en lugar de ponerse a achicar agua.

Sin embargo, ahora el problema es mucho más serio para el Partido Popular; porque en política para caer tiene que venir alguien a que te empuje. Frente a un PP que parece gris, Ciudadanos aparece naranja; frente al oscurantismo tuyo la fulgurante estrella de Rivera, aparente seguro, pero estrella; frente a un partido que se dice liberal conservador hay un partido que ha tomado el relevo, y esto es lo que puede conducir al partido, como a otros históricos partidos europeos, a ser comodín del gobierno de las nuevas formaciones.

Vas a conseguir acabar con el partido o llevarlo a una situación de marginalidad, porque esto de los votos es como el envejecimiento demográfico, que cuando empiezan a morirse los mayores se mueren todos de golpe. Ya quizás es tarde para detener la sangría, y quizás hasta mejor que no lo intentes por el bien de España. Sé que eres una persona honrada, y cabal e inteligente, sin tacha; pero eso sirve para ir al cielo, pero no es suficiente para ganar elecciones si no va acompañada de liderazgo y de fidelidad a los principios. Sé que apuestas todo a sacarle a los vascos los presupuestos y ganar tiempo, tu especialidad, como dice el refrán no dejes para mañana lo que puedas hacer pasado mañana, pero eso ya no será suficiente, por mucho de estrategia que veas al éxito de aprobar estos presupuestos.

Querido presidente, esto se ha acabado, y sólo nos queda ver si dejarás que alguien intente remediar el hundimiento o bien te obcecarás en mantenerte hasta que veamos a Rivera en la Moncloa, gracias a los votos del Partido Popular, que a día de hoy ya me parece la única opción viable y necesaria para España.

 
 
 
 
 
 
FUENTE: LIBERTADDIGITAL