Errejón volvió hace unas semanas a la primera línea política de Podemos. En unos días su aterrizaje como candidato en la Comunidad de Madrid ha pasado de ser una suerte de paseo de la mano con Iglesias y la dirección del partido -a excepción de las tensiones que mantenía con la dirección madrileña y con Ramón Espinar en las negociaciones- a una auténtica carrera de obstáculos que deja más que nunca en el aire su candidatura. Ayer, otro de los miembros fundadores de Podemos -Carolina bescansa- también regresó a la primera línea. Y el partido saltó por los aires.

Los destierros de Iglesias de los que en alguna ocasión fueron sus más fieles colaboradores provocan algo más que problemas. Su marcha no fue posible -Errejón quiere presidir la Comunidad de Madrid y Bescansa se mantiene como diputada rasa y crítica con la dirección-, y su regreso parece dinamitar Podemos. El canal de Telegram de Bescansa hizo público ayer un documento llamado «Propuesta-borrador de acuerdos en la negociación conducente a la constitución de una candidatura de unidad en las primarias de Podemos en la CAM», pero que en su redacción contenía nada más y nada menos que un proyecto de alianza para desplazar a Pablo Iglesias y relevar a la actual dirección.

El texto detalla una serie de puntos para establecer una suerte de alianza estratégica en la que, en resumidas cuentas, Bescansa apoyaría a Errejón en su candidatura madrileña y Errejón se comprometería a devolverle este apoyo para que la diputada sustituyera a Iglesias tanto como candidato en las elecciones generales de 2020, como secretario general de Podemos. «Este acuerdo es vinculante para la formación de la lista para competir en las elecciones primarias de Podemos en la Comunidad de Madrid y también para la conformación de la lista para competir en las futuras elecciones primarias de Podemos de cara a las elecciones generales y en el futuro proceso electivo de la secretaría general del partido. Se acuerda el respaldo a la candidatura de Íñigo Errejón a través de la integración de Carolina Bescansa en su lista como número dos», en el primer caso, es decir, en la Comunidad de Madrid, y «se acuerda el respaldo a la candidatura de Carolina Bescansa como número uno a través del apoyo de los equipos, estructuras y recursos disponibles en el momento en el que ambos comicios -primarias a las elecciones generales y a la secretaría general de Podemos- tengan lugar».

Un auténtico plan para acabar con el liderazgo de Iglesias, y una suerte de «golpe de Estado» -así es como lo definieron algunas fuentes afines al secretario general- a la actual dirección. Además, en borrador del acuerdo también recoge que Bescansa asumiría «las responsabilidades propias del puesto de candidata de vicepresidenta de la Comunidad de Madrid», así como un veto a Ramón Espinar en las listas de Errejón, por ser «la representación más visible en Madrid de la deriva política que esta candidatura aspira a contrarrestar».

«Inaceptable»

La diputada salió a dar explicaciones de urgencia en el Congreso a última hora de la tarde. Admitió que la filtración fue un error, pero no suyo, sino de su equipo, que se había equivocado de canal al enviar el borrador y que, por lo tanto, ni ella ni Errejón habían tenido la oportunidad de «revisar» el documento. Insistió en que el diputado le propuso ser la número dos de su lista, pero negó que en algún momento hablaron de derrocar a Pablo Iglesias ni de aspirar a ser la vicepresidenta de la Comunidad de Madrid.

«Solo se puede negociar lo que afecta a Madrid. Y eso lo sabe cualquiera que haya estado en una negociación de este tipo», afirmó, aunque sí admitió el veto a Espinar y su nfrentamiento con Iglesias: ««Es conocido que tengo una posición crítica en relación a la forma que Podemos se relaciona con las grandes mayorías españolas. A ese respecto creo que Ramón defiende un proyecto y una concepción de Podemos que no es la que yo defiendo ni comparto. Creo que si compartiese el planteamiento de Ramón, no me plantearía ir en una lista alternativa», explicó. Errejón, que también salió al paso de la filtración, fue más tajante: «No solo no lo conocía, sino que es un documento hasta cierto punto delirante y desde todo punto de vista inaceptable. No ayuda a construir una candidatura de unidad con todos los compañeros». Sí reconoció que días antes le ofreció a Bescansa ir en sus listas, pero aseguró que todavía no había obetenido una respuesta.

 

 

FUENTE: ABC