El comisario jubilado José Manuel Villarejo, en prisión preventiva desde el 5 de noviembre de 2017 como presunto cabecilla de un «clan mafioso» que «infectó» a la Policía, grabó el 17 de octubre de 2005 una conversación con un policía, ya fallecido, en la que se reparten el botín de un negocio que habían acordado con empresarios rusos. Así consta en un audio incluido en el sumario de las actividades de su socio Enrique García Castaño y al que ha tenido acceso ‘Vozpópuli‘.

En la grabación, Villarejo explica a su interlocutor cómo debían ingresar las importantes sumas de los empresarios rusos, por lo que llega a asegurar, de forma textual: «Si luego hay que repartir en ‘B’ entre nosotros, pues claro obviamente, mientras estemos en la situación en la que estamos todos, hay que cobrar en ‘B’, y a tu amigo también habrá que pagarle en ‘B».

Villarejo se refiere en este apartado a que los agentes que mantienen el negocio están en ejercicio de la profesión de policía, por lo que cualquier actividad privada, si no tiene el visto bueno del Ministerio del Interior, es ilegal. De hecho, la Fiscalía Anticorrupción ordenó la detención de Villarejo y de su socio Enrique García Castaño porque considera que «infringió los deberes inherentes a su condición policial» al aceptar una retribución económica por realizar los trabajos que cobraba con sus empresas privadas.

«Más legal que la hostia»

En la grabación, Villarejo relata también cómo puede distribuirse la mordida, de la que pretende llevarse un alto porcentaje, habida cuenta de que él es el titular de las empresas con las que ingresarían el dinero de los rusos: «Yo tengo una sociedad, tengo varias, pero una dedicada a esos servicios, más legal que la hostia, con todas las inspecciones de Hacienda y toda la historia», indica el exagente.

Y entonces, el polémico comisario explica a su socio que no es partidario de ingresar el dinero en negro, sino que utiliza sus empresas para esto: «Por lo que lógicamente hay que apartar el 35% para pagar impuestos», ya que no es partidario de hacer facturas falsas: «Creo que es un error. Desde mi punto de vista, lo mejor es hacerlo todo lo más legal posible, en el sentido de facturar, y no un ingreso en negro, eso siempre es mal tema, me refiero a lo que nosotros cobremos», completa Villarejo.

Unos minutos después, en la grabación, que se desarrolla en una empresa propiedad de Villarejo, según el contexto de la misma, el presunta cabecilla del «clan policial mafioso» habla de los datos concretos del reparto del dinero de los empresarios rusos, ya que cada uno pagaría una media de 1.000 o 1.500 euros: «Al grupo vuestro un 30%, yo me quedaría con un 15%. Entonces el 30% se puede hacer 10%, 10%, y 10%, pero si el ruso es el que aporta todo, yo al ruso le daría un 15% por ejemplo, y un 7,5% para ti y otro 7,5% para ‘el Gordo’[Enrique García Castaño], por ejemplo, que ya es una cifra importante», especifica el excomisario.

 

«7.500 o 3.500 euros»

A continuación Villarejo da un ejemplo del dinero que podrían embolsarse con este negocio, si los empresarios abonaran 1.000 euros cada uno: «Si hablamos de 100 tíos, estamos hablando de 7.500 euros[7,5%] al mes, je, je, je. Y si son 50 son 3.500 euros. En cualquier caso, son cifras realmente muy significativas. Insisto, pensando en lo frío de la cuota, y todo lo que facture, un 30%», destaca el excomisario, que explica que estas cuentas aluden a «un beneficio a nivel personal, y a la sociedad que le den por culo, ya que sólo cubriría gastos».

Villarejo reitera que el 30% «es un reparto justo y razonable», al mismo tiempo que le ofrece la posibilidad de que cuando tengan a los primeros «15 o 20 primeros tíos» podían contratar a un trabajador de la confianza de su socio ruso, ante lo que su interlocutor, el policía fallecido, le corta en seco: «No va a ser necesario, en estos momentos el hombre de confianza soy yo«.

El comisario jubilado, que sostiene que ese negocio les beneficiaba «a todos», adelanta que el acuerdo podía generar «unas sinergias positivas». Y asegura como ejemplo de otros negocios que él desarrolla que en ese momento estaba montando una fábrica en Irán: «Empecé en enero y me llevo un 2%. Son 200.000 euros de una operación de 2 millones, y ahora tengo otros viajes a Barcelona e Irán».

 

 

FUENTE: VOZPOPULI