No es muy normal que en un pueblo moderno como Mazarrón exista un modelo clientelar tan consolidado y extendido, pero también resulta extraño que los mazarroneros se dejen engañar tanto durante tanto tiempo», sostienen nuestros articulistas locales más objetivos, en especial los que forman parte de este Colectivo sin apesebrar.

Están hartos de las conclusiones simplonas que achacan el éxito del clientelismo político a la ignorancia de la población. De ser así, sostienen, tendría que haberse demostrado una gran diferencia entre el voto conservador y el progresista en los últimos comicios, que no fue tal según se mire, aunque resultó holgadamente suficiente pero incompatible.

 La dispersión de los habitantes en varios núcleos de población, la ausencia de actividades colectivas ajenas a los partidos políticos y la intervención convenida de los clanes fácticos dentro y fuera de las Instituciones desembocan en relaciones funestas entre el partido y el individuo, en lugar de una dinámica general entre el partido y la sociedad.

El “bipartidismo infiel” es el que mejor se ha adaptado a esta cruda realidad, sin duda alguna, además de sumar la incapacidad e inhibición de otras formaciones políticas para combatir el sistema engendrado. En nuestros días, ser valiente es algo muy complicado. Las críticas han pasado a convertirse en linchamientos públicos y persecuciones sectarias contra cualquiera que no pase por el aro nepotista.                                                           

La red clientelar que impera en Mazarrón tiene códigos y límites férreamente establecidos. Los ciudadanos encajan impotentes esos controles que establecen los agentes infiltrados por los “despachos influencers” en el Consistorio, que casualidades de la vida dirigen ex políticos reconvertidos en consiglieris que asesoran cada cártel, y saben que tienen que moverse dentro de los mismos círculos licenciosos de poder para alcanzar sus mezquinos fines y subsistir cómodamente.

Resultaría hasta cómico ver como infiltran sus agentes en la misma Alcaldía, si no fuese por el sufrimiento de la maltrecha población y los inversores no alineados con la trama, cínicamente diezmados y que están hasta los “argamandijos” de ser mentidos, humillados y saqueados arbitrariamente por misérrimos vividores de quita y pon. 

COLECTIVO «EN CLAVE TRANSPARENTE»