El «muy previsible» escenario -en palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo- de nuevas elecciones, no resolvería el bloqueopolítico actual y volvería a colocar a Ciudadanos como socio clave para un gobierno estable. Así lo indica la media de encuestas recogida por Sociométrica para EL ESPAÑOL.

Lejos del horizonte entusiasta de la mayoría absoluta que pintaba el último CIS de Tezanos, con un inverosímil 41,3% de intención de voto y entre 175-180 diputados para Pedro Sánchez, la realidad que dibujan las empresas demoscópicas es mucho más terrenal. Según éstas, el PSOE recibiría el 31,7% de los votos, ganaría 12 escaños y se quedaría lejos de poder gobernar en solitario.

La media de las encuestas indica que, en caso de repetirse los comicios en noviembre, el PSOE alcanzaría los 135 diputados, el PP pasaría de los 66 actuales a 76, mientras que Ciudadanos caería 7 para quedarse en 50, y Unidas Podemos bajaría 5, pasando de 42 a 37. Vox sería el gran daminificado, pues perdería nueve de sus 24 diputados y se quedaría con 15.

En lo que coinciden los sondeos es en que, con unas nuevas elecciones, la llamada nueva política -Podemos, Cs y Vox- perdería gran parte de los apoyos recibidos el 28 de abril. Los grandes beneficiados serían PSOE y PP, que recuperarían parte de su electorado. Es decir, el bipartidismo saldría reforzado en España en detrimento del multipartidismo que plasmaron las pasadas elecciones generales.

En esa tesitura, a los socialistas seguiría sin bastarles el apoyo de Unidas Podemos para llegar a la Moncloa. Juntos sumarían 172 diputados. En cambio, la suma con Ciudadanos, la preferida cada vez más en círculos socialistas pese al famoso «con Rivera no» de la noche del 28-A, daría una mayoría absoluta clara de 185 escaños, lo que permitiría alumbrar un gobierno sólido para afrontar los desafíos que tiene España.

Otros 175 millones

Agosto se consume. La desconfianza entre Iglesias y Sánchez es «recíproca», según ha confirmado el líder socialista. Y como en la Moncloa se mantienen tajantes en el discurso de que el Gobierno de coalición que se barajó con Unidas Podemos ya no es una oferta que siga en pie, el fantasma de nuevas elecciones va ganando enteros. Más aún cuando PP y Cs no parece que vayan a cambiar su «no» rotundo a Pedro Sánchez en las próximas semanas.

La nueva convocatoria electoral no sólo incomoda a los españoles, sino que supondría un gasto para las arcas del Estado estimado en unos 175 millones de euros, teniendo en cuenta gastos de la administración, mesas electorales, la puesta en marcha de las fuerzas de seguridad y las subvenciones que reciben los partidos de cara a la campaña. Ese, al menos, fue el coste de los pasados comicios de abril.

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, afirmó el viernes que será «a finales de agosto o principios de septiembre» cuando iniciará conversaciones con los partidos políticos «susceptibles de apoyar» su investidura y la formación de un «gobierno progresista». Pero tal y como informaba este domingo EL ESPAÑOL, Sánchez ya ha encargado a su partido que ponga a punto la maquinaria electoral pensando en que habrá que volver a las urnas el 10-N.

 
 

FUENTE: ELESPAÑOL