Después de enviar a su hombre fuerte, José Luis Ábalos, a alejar la idea de un Gobierno de coalición con Unidas Podemos, Pedro Sánchez ha echado un nuevo jarro de agua fría a la petición que mantiene Pablo Iglesias como condición central para garantizar su investidura. Sánchez no ha descartado de forma rotunda la coalición o la entrada del propio Iglesias en el Gobierno ante una pregunta concreta a su llegada a la cumbre de Bruselas, pero su respuesta ha alejado muchísimo esa posibilidad.

El presidente en funciones insiste en que quiere repetir el modelo de Gobierno en solitario que tan buenos resultados le ha dado y, como mucho, ofrece a Iglesias incorporar a «independientes de reconocido prestigio» que puedan ser bien vistos por los progresistas.

Sánchez ha aprovechado su nuevo papel en Bruselas, como hombre fuerte de los socialistas europeos y triunfador de las últimas elecciones, para meter presión también a Albert Rivera con la idea de que nadie en Europa entiende que un liberal se apoye en la extrema derecha de Vox para gobernar en comunidades y ayuntamientos. Rivera estaba este martes precisamente en la capital belga reunido con los primeros ministros liberales, mientras Pablo Casado también viajó allí para verse con los conservadores.
  
El líder de Ciudadanos no quiso contestar a preguntas de la prensa para evitar hablar de Vox, pero fuentes de su grupo señalan que nadie le ha reprochado en Bruselas que pueda utilizar los votos de la formación de extrema derecha como hizo en Andalucía porque él siempre ha explicado a sus socios que no pactará nada con Vox, sino con el PP, y solo se compromete a lo que queda firmado con los populares.
 
En el entorno de Rivera descartan por completo la idea de que Vox pueda entrar en los gobiernos con consejerías o concejalías. El modelo es Andalucía, donde no entró, y ahora incluso tiene menos peso por su caída electoral, señalan las mismas fuentes.

 

 

“Por tanto, hay que quitar el cordón sanitario al PSOE. Todas las formaciones tienen que reconsiderar sus estrategias. No podemos descansar en formaciones antieuropeístas instituciones tan importantes como un Ayuntamiento o una comunidad autónoma».

 
Y después, ha llegado el mensaje, más suave —tiene que negociar con él una investidura— pero también muy claro para Iglesias, al que le ha pedido que «reconsidere su estrategia» de reclamar una coalición después del resultado del domingo, pésimo para Podemos. 

“El PSOE se presentó a las elecciones y dijo que quería conformar un Gobierno liderado por el PSOE; abierto, progresista, que es lo que hicimos después de la moción de censura: no mirar el carné político, sino si compartimos una orientación política determinada, con independientes de reconocido prestigio incorporados al Gobierno. Esa es la línea en la que vamos a seguir trabajando después del 26 de mayo. Con más convicción, porque los ciudadanos han validado esa orientación de Gobierno», ha repetido. 

Sánchez reforzaba así la idea lanzada el día anterior por Ábalos —que dirigirá el comité negociador del PSOE—, que no descartó totalmente la entrada de Iglesias en el Gobierno porque es algo que solo corresponde negociar a Sánchez, pero la alejó mucho: “Hay que resetear nuestras estrategias tras las elecciones. Todos los partidos debemos entender dónde nos han colocado los ciudadanos. Estamos dispuestos a dialogar pero nuestra posición no ha cambiado: queremos un Gobierno de orientación socialista, abierto a independientes, a progresistas, pero un Gobierno socialista”, dejó claro. Eso sí, dijo que aún no está en condiciones de descartar que Iglesias pueda llegar a estar en ese Ejecutivo, algo que varios dirigentes socialistas consultados ven como mucho más improbable. Mientras, Podemos mantiene el pulso.

 

 

FUENTE: El País