El PSOE ganó el pasado 26 de mayo las elecciones municipales y autonómicas de manera “clara y rotunda”, según celebró el propioPedro Sánchez aquella misma noche. Aunque la victoria socialista se tiñó de amargura aquel 26-M porque de nuevo se escapó en el último suspiro del escrutinio el gobierno de la Comunidad de Madrid, la ansiada joya de la corona del poder autonómico.

Al día siguiente, en plena resaca electoral, José Luis Ábalos destacó que el PSOE fue la primera fuerza electoral en 10 de las 12 comunidades autónomas donde se convocaron elecciones –en 11 de 13 si se suma la Comunidad Valenciana, que fue a las urnas el 28 de abril–, incluidos algunos bastiones históricos del Partido Popular, como la propia Comunidad de Madrid, Castilla y León, Murcia o La Rioja. El secretario de organización del PSOE también resaltó el triunfo socialista en los comicios locales, donde sumaron más de un millón de votos a los resultados del 2015: “Volvemos a ganar las elecciones municipales después de 16 años, la última vez fue en el 2003”, subrayó Ábalos.

La gran apuesta

La victoria socialista ya se tiñó de amargura la noche electoral al no recuperar Madrid

Y aún el pasado viernes, la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, recordó que el PSOE fue la fuerza más votada en toda España el 26-M, con casi un 30% de los votos en las municipales y un “avance espléndido” en las autonómicas, al ganar en 11 de las 13 comunidades incluida una Comunidad Valenciana de cuya presidencia tomó posesión ayer mismo el socialista Ximo Puig.

Pero la constitución de las alcaldías de las corporaciones locales este domingo y el curso de las negociaciones para conformar los 12 gobiernos autonómicos restantes deja en evidencia que Sánchez no logra rentabilizar ni extender su poder territorial pese al amplio triunfo electoral del 26-M. El desplome electoral de Unidas Podemos y el veto a los socialistas impuesto en la mayoría de los territorios por Ciudadanos impide que el líder del PSOE dispare su poder municipal y autonómico. Sánchez sí consolida y refuerza lo que ya tenía, pero apenas logra incorporar nuevas plazas al mapa socialista.

Impulso territorial

El desplome de Podemos y el veto de Ciudadanos frenan las opciones del PSOE

Donde es más evidente es en el mapa autonómico, pese a que aún quedan incógnitas por despejar. El PSOE inició este ciclo electoral con el gobierno de siete comunidades autónomas, y probablemente ahora mantendrá siete presidencias autonómicas si nada se tuerce. Con la diferencia de que en este ciclo electoral Susana Díaz perdió la Junta de Andalucía después de 36 años de gobiernos socialistas ininterrumpidos, en las elecciones del pasado 2 de diciembre, y ahora la socialista Concha Andreu puede arrebatar el gobierno de La Rioja al PP, después de 24 años de hegemonía absoluta de los populares.

El PSOE mantendrá el resto de gobiernos autonómicos que ya poseía, incluido el de la Comunidad Valenciana, con la única diferencia sustancial, eso sí, de que Guillermo Fernández Vara en Extremadura y Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha cuentan en este nuevo mandato con mayoría absoluta y ya no necesitan del apoyo desde dentro o desde fuera de Podemos. Los socialistas también mantendrán la presidencia de Baleares, con Francina Armengol, y la del Principado de Asturias, aunque en este caso el veterano Javier Fernández dará el relevo al joven Adrián Barbón. Queda por despejarse aún la incógnita del gobierno de Aragón, donde el socialista Javier Lambán logró sellar un acuerdo de gobernabilidad con el presidente del PAR, Arturo Aliaga, que impediría un gobierno del PP y Ciudadanos con el respaldo de la ultraderecha de Vox.

Murcia, Castilla y León…

Los socialistas ganaron las autonómicas en feudos del PP, pero no podrán gobernarlos

Los socialistas forman parte del gobierno de Iñigo Urkullu en Euskadi, y del de Miguel Ángel Revilla en Cantabria, donde el socialista Pablo Zuloaga ostentará la vicepresidencia. Pero ya se volatizaron todas las opciones que acarició el PSOE de arrancar al PP otros dos feudos históricos, además de la Comunidad de Madrid, como son Castilla y León y Murcia, debido al veto de Ciudadanos. Y aún faltan por despejarse las incógnitas de Navarra y Canarias, que además podrían incidir en la propia investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno.

La dirección del PSOE acarició la posibilidad de abrir brechas en el veto impuesto por el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y celebró el desmarque de Manuel Valls para impedir que Ernest Maragall se hiciera con la alcaldía de Barcelona. Confió así en que la formación naranja pudiera darle la presidencia de la Comunidad de Madrid a Ángel Gabilondo o la de Castilla y León a Luis Tudanca. Pero el cordón sanitario de Rivera se impone. Al final, sólo el líder de los socialistas de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, logró cerrar un “acuerdo integral” con Rivera en hasta 23 localidades de la región.

En el mapa de las capitales de provincia, el PSOE tampoco logra un avance significativo pese al triunfo electoral del 26-M. De hecho, los socialistas gobernaban en 17 capitales de provincia tras las elecciones municipales del 2015 y por ahora, pese a haber recuperado más de un millón de votos en toda España, apenas suman dos más. Los socialistas aún pueden ganar otras dos –León y Segovia, donde se impugnaron los resultados electorales–, pero también podrían perder más adelante dos de las ganadas este domingo –Burgos y Huesca, fruto de las rupturas de los acuerdos de la derecha, pero donde el PP ya anuncia mociones de censura–. El PSOE también se quedó con la miel en los labios en Zaragoza, en Badajoz, en Oviedo o en Santander, donde acariciaron sendos pactos con Ciudadanos que finalmente no llegaron a buen puerto. Y el Ayuntamiento de Madrid devuelve oxígeno al PP de Pablo Casado, mientras el socialismo madrileño sigue desaparecido en combate en la capital.

19 capitales de provincia

El partido de Sánchez no rentabiliza el millón de votos de más que sumó en las municipales

En todo caso, el PSOE logra por ahora el bastón de mando en 19 capitales de provincia. Son Sevilla, Huelva y Jaén; A Coruña y Lugo; Toledo, Guadalajara, Cuenca y Ciudad Real (Albacete le corresponderá dentro de dos años, según el acuerdo con Ciudadanos); Valladolid, Soria y Burgos; Castellón; Cáceres; Huesca; Logroño; Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria; además de Palma de Mallorca.

Los socialistas también entran en los gobiernos de las tres capitales de provincia en Euskadi, Bilbao, Vitoria y San Sebastián, y vuelven al Ayuntamiento de Barcelona con Ada Colau. Y también mantienen y refuerzan las alcaldías de los denominados cinturones rojos de Barcelona y Madrid. Así, dirigirán los ayuntamientos de l´Hospitalet de Llobregat, Santa Coloma de Gramenet, Cornellà, Badalona, Sabadell, Mataró, Granollers, Sant Boi o Viladecans; y, en Madrid, los consistorios de Alcalá, Móstoles, Fuenlabrada, Getafe, Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Parla, Coslada, Leganés, Pinto y Arganda del Rey.

Donde sí tuvo traducción el triunfo del PSOE el pasado 26-M fue en el aumento de las mayorías absolutas de los socialistas en capitales de provincia, capitales autonómicas y ciudades de más de 50.000 habitantes. Así, el PSOE pasó de tener sólo dos tras las elecciones del 2015 –Vigo y Soria– a tener 17 mayorías absolutas, entre ellas en Mérida, Fuenlabrada o Dos Hermanas.

 

 

FUENTE: LAVANGUARDIA