Que sí. Que alguna vez he cometido la osadía de quedarme enganchado a los gritos, insultos y otras barbaridades que se lanzan los invitados y colaboradores del programa, si es que merece ese nombre, de Telecinco. De primeras, puede resultar gracioso, pero tanto se mantienen las discusiones y tan intensas y groseras se tornan que llega un momento en que cansan y hasta dan vergüenza ajena. Sí, estoy hablando del programa de Jorge Javier Vázquez (nivelón), aunque esta introducción se podría aplicar, sin quitar ni una coma, a los plenos de nuestro Ayuntamiento.

¿Creen ustedes al líder de MC, José López, capaz de llamar ‘marrana’ a la concejala de Hacienda, Esperanza Nieto, para rematarlo con un «deja de meterme el dedo por el culo»? Así manifiesta ella que sucedió. ¿Creen ustedes a Esperanza Nieto capaz de inventarse tamaña grosería para crear una polémica artificial ante la falta de argumentos políticos? Así lo denunció el leal escudero de López, Jesús Giménez Gallo, en el tenso y bochornoso debate plenario del pasado jueves, al que puso fin la alcaldesa, consciente de la carnaza y la vergonzosa imagen que se estaba proyectando al exterior. Les dejo a ustedes las respuestas a las preguntas formuladas, no sin antes añadir esa cita evangélica que señala eso de que «por sus hechos los conoceréis».

Al igual que ocurre en los platós de la llamada cadena amiga con los colaboradores de Sálvame, nuestros concejales se superan cada vez más en el espectáculo que ofrecen, como si tuvieran que cumplir con las exigencias de un guion que, en lugar de generarles audiencia, les otorgara más votos. Cuando crees que han superado los límites de la grosería, cuando han traspasado las líneas rojas de la educación y el decoro, cuando piensas que no se pueden perder más las formas y el saber estar€ ¡zasca! Son capaces de sorprenderte con un nuevo giro, con una nueva bajada de nivel, con una exhibición aún más descarnada de sus miserias, con un paso más hacia la vergüenza y, sobre todo, hacia la falta de respeto a quienes les hemos votado.

Podría resultar gracioso y anécdotico, si no se hubiera convertido en una constante en nuestros plenos desde hace tres mandatos, los mismos que lleva José López al frente de MC. El líder cartagenerista ha jugado desde que ocupa un sillón en nuestro salón de plenos a la provocación, sin importarle demasiado caer en el insulto y la falta de respeto, recurriendo incluso a mencionar y atacar a sus compañeros de sesión donde más les duele: sus familias. No sé qué dijo en el pleno del jueves del padre de la vicealcaldesa, Noelia Arroyo, pero consiguió mermar la paciencia de la portavoz del PP, algo harto difícil, y la discusión fue in crescendo hasta que la alcaldesa cortó por lo sano y suspendió el pleno.

López ni necesita ni querrá que lo defienda nadie, lo hace muy bien él solo. Lo que es innegable es que casi siempre está en el centro de todos los fregaos, porque se mete o porque lo meten. Y es verdad que, como en todo en la vida, unos son más culpables que otros de la situación generada y enquistada de nuestros plenos. Ahora bien, después de casi una década de provocaciones y tensión máxima, digo yo que no se le puede achacar que sea el único responsable de estas lamentables escenas, bien sea porque se le dan alas y se entra en su juego, bien por la falta de autoridad para poner fin a una situación cada vez más lamentable.

Los más de 50.000 ciudadanos que estábamos en la calle para defender el Mar Menor apenas unas horas antes del nuevo bochorno plenario no nos merecemos estos representantes ni estas representaciones. Los cientos de afectados por la DANA que aún esperan una ayuda para volver a sus rutinas de antes tampoco los merecen. Ni siquiera las decenas de inmigrantes que siguen llegando a nuestro puerto. No necesitamos que se peleen ni que nos entretengan con sus disputas. Necesitamos grandes decisiones que salven nuestro Mar Menor y eviten catástrofes. Como también necesitamos cosas más pequeñas, como calles bien iluminadas, carreteras bien asfaltadas y aceras limpias donde no haya que ir sorteando un excremento tras otro, como si fuera un campo de minas. Necesitamos que dejen de preocuparse por lo suyo y que empiecen a preocuparse por lo nuestro, por lo de todos. Porque es por eso por lo que los elegimos. Porque es por eso por lo que decidieron lanzarse a servir a los ciudadanos. ¿O no?

Dicen que para curar una enfermedad o resolver un problema, lo fundamental es acertar y hacer un buen diagnóstico. Durante la trifulca verbal del jueves, Noelia Arroyo señaló que no le tienen miedo a las palabras de López y que lo triste es que desde el grupo municipal justifiquen a su líder. No voy a contradecirla, pero es un diagnóstico incompleto, porque hace nueve años, un casi desconocido López consiguió poco más de 4.500 votos y ser concejal en solitario. Ahora que lo conocemos, cuenta con el respaldo de casi 24.000 votantes y ocho ediles en su partido, ganador de las pasadas elecciones.

Está visto que la polémica y la disputa venden y bien genera audiencias, bien genera votos. O tal vez sea que muchos ven en el líder de MC a quien ejerce por ellos el derecho al pataleo ante tanto caso de corrupción, tanta desconexión con los ciudadanos y tanto menospreciarlos y manosearlos para el beneficio de unos pocos. Por eso creo que el diagnóstico de Ana Belén Castejón, expresado en la última frase antes de levantarse de su sillón presidencial, refleja más acertadamente el diagnóstico de lo que ocurre: «Muy bien, señor López. El espectáculo está garantizado», sentenció.

Eso sí, antes de todo este follón, hubo tiempo de aprobar una nueva ordenanza fiscal para subir el IBI si suben los valores catastrales. Porque Hacienda sí somos todos.

¿Tendremos cura?

 

 

FUENTE: LAOPINIONDEMURCIA