El círculo de confianza de Carles Puigdemont ha vuelto a desatar iras internas en el Pdecat. La decisión de la vicepresidenta del partido y mujer de confianza de Puigdemont, Míriam Nogueras, de abandonar la carrera municipal en Mataró (Barcelona) a sólo dos meses de las elecciones ha enfurecido a cuadros del Pdecat, que se declaran «hartos» de este tipo de «deslealtades».

«Nuestra gente está muy quemada y quiere cadáveres (políticos) después del 26 de mayo (día de las municipales)», aseguran fuentes del partido. La decisión de Nogueras no puede interpretarse solamente en clave municipal por el poder que acumula: es diputada y coordinadora de acción política del Pdecat en el Congreso, es vicepresidenta del Pdecat y es una dirigente absolutamente cercana a Puigdemont que sólo hace que levantar heridas en la formación.

Nogueras fue proclamada como candidata de Junts per Catalunya a la alcaldía de Mataró, la octava ciudad más poblada de Cataluña, la pasada primavera y en el último momento ha decidido bajarse. «Ha visto que las encuestas son muy malas para nosotros y no ha querido asumir el resultado», desvelan en el Pdecat.

La bendición de Puigdemont

El malestar con Míriam Nogueras no es nuevo, puesto que ya sembró la discordia en el grupo parlamentario del Pdecat en el Congreso a lo largo de esta legislatura. Tras el último congreso en el Pdecat (julio 2018), ascendió a vicepresidenta y obtuvo la bendición de Puigdemont para cortocircuitar los oficios de los diputados de su partido partidarios de explorar una aproximación al PSOE (Carles CampuzanoFerran Bel Jordi Xuclà). A todos ellos se les ha escuchado gritar por los pasillos del Congreso tras alguna de sus maniobras.

Nogueras se hizo conocida a base de tertulias televisivas y consiguió entrar en las listas al Congreso en la anterior legislatura. Repetirá como número tres de Junts per Catalunya en las elecciones generales del 28 de abril y, de hecho, ése es el pretexto que ha usado para renunciar a la carrera municipal en Mataró.

Los tiempos de la batalla

El presidente del Pdecat, David Bonvehí, observa el malestar interno en su partido con paciencia y resignación a partes iguales. Fuentes del Pdecat admiten que Bonvehí no tenía fuerza suficiente para frenar la colonización de las listas por parte de Puigdemont. «Es partidario de esperar, de ver cómo acaba todo el ciclo electoral antes de mover pieza», aseguran.

Pero lo cierto es que el desánimo es difícil de disimular debido a las encuestas que maneja el partido. No son buenas ni a nivel de Barcelona (municipales) ni a nivel de Cataluña en el Congreso de los Diputados, donde existe el riesgo de que sólo entren los bendecidos por Puigdemont y queden fuera los representantes más genuinos de un Pdecat soberanista pero dispuesto a hacer política y no sólo a buscar el choque.

 

 

FUENTE: ECONOMIADIGITAL