El alcalde de Murcia y sus ediles no han logrado hasta ahora trabajar codo con codo con los que les prestaron los votos para alcanzar la mayoría absoluta. Simplemente pasan de ellos y no los consideran

 

Los detalles siempre son importantes. A veces cruciales. Pueden marcar la diferencia en muchos aspectos y, en otros, incluso ser decisivos en un momento determinado. Hasta premonitorios se antojan en determinadas situaciones. Y premonitorio ha sido, a la vuelta de los meses, un detalle que se pudo observar en el pleno de toma de posesión de la corporación murciana que, en estos momentos vuelve a la mente de manera instintiva.

En ese acto, que se hizo esperar unos minutos, los presentes pudieron ver las sonrisas que vestían los integrantes de la bancada popular sabiendo que ostentarían de nuevo el Gobierno local gracias a los votos de los cuatro concejales de Ciudadanos que, pese a la situación, aparecieron con rictus serio. Su semblante parecía indicar que no había nada que celebrar y que, como ya se había demostrado, ese pacto lo suscribían ellos de su puño y letra, pero había sido pergeñado más allá de las fronteras regionales.

Y así siguen. Los del PP con la sonrisa puesta y los de Cs cada vez con la cara más seria. No es para menos. El alcalde de Murcia, José Ballesta, y sus ediles no han logrado hacer un equipo compacto con aquellos que les prestaron los votos que faltaban para la mayoría absoluta. No los consideran, al parecer, parte de su Gobierno y tampoco los tienen en consideración, una actitud que en nada beneficia al ciudadano que en los últimos meses asiste atónito a distintas decisiones de la Administración local.

El primer choque de trenes ya se produjo con la Feria de Septiembre. El edil de Cs, Juan Fernando Hernández, se puso valiente, apoyado por su portavoz, Mario Gómez, e intentó exiliar a los Moros y Cristianos del jardín del Malecón, una zona verde declarada BIC (Bien de Interés Cultural) a la que no se le tiene ningún aprecio y es pasto de atropellos cada vez que hay chipirrines.

El objetivo es desahuciar también a los huertos en septiembre y en Fiestas de Primavera, pero ese melón aún no está abierto por el trauma que pudiera conllevar para el Gobierno local. No en vano, los huertos los organiza una ‘concejalía’ de los populares.

Ahora, llega otro desencuentro y este con votación incluida que ha añadido tensión al Gobierno local. Los populares han obviado las opiniones de su socio y han adjudicado a Urbamusa el servicio de ORA sin concurso público y ‘despidiendo’ a la empresa que durante 28 años ha realizado el trabajo sin queja alguna. Los argumentos que le han dado a Gómez para convencerlo han sido bastante peregrinos.

Uno de ellos, que el Ayuntamiento puede verse con un remanente añadido de 300.000 euros procedente de esa concesión, un ridículo argumento que cae por su propio peso si miramos la externalización que han ido haciendo los sucesivos gobiernos locales (todos con Miguel Ángel Cámara como alcalde), que sí suponen una pasta gansa para las arcas públicas.

Sin ir más lejos y sin rascar mucho está a punto de expirar el contrato de Tribugest, que se dedica a la gestión de los tributos municipales del Ayuntamiento de Murcia. Si se remunicipalizan estos trabajos, habría en la hacienda local 9 millones de euros, un pastizal nada despreciable y que vendría muy bien para potenciar las inversiones en las pedanías o recuperar San Esteban.

Tampoco tendría que hacer ascos el Gobierno local a los dos millones que se ahorraría la Administración local si volviera a manos de los funcionarios el Servicio de Información al Ciudadano. Se pueden añadir más servicios a la lista de departamentos a recuperar.

Ahí tiene bastante trabajo que hacer Ciudadanos, que ha asumido el rol de oposición dentro del equipo de Ballesta, que no ha sido capaz de integrar como uno más a su ‘socio preferente’. Por nadie pase.

Expediente X. La reclamación del que fuera alcalde 20 años para que el Ayuntamiento le pague su defensa en distintos casos judiciales parece un ‘Expediente X’. Ningún letrado de los Servicios Jurídicos ha querido hacer el informe pertinente y tampoco el actual alcalde ha dado respuesta. Cámara debe andar muy cabreado con Ballesta que ya ni le coge el teléfono.

 

 

FUENTE: LAOPINIONDEMURCIA