Pedro Sánchez está obsesionado con situar a Josep Borrell como candidato del PSOE a las europeas. La semana pasada volvió a afirmar que sería un gran cabeza de lista, días antes de que Rufián reconociese que la dimisión del ministro se ha puesto sobre la mesa como contrapartida para apoyar los Presupuestos. Sin embargo, el titular de Exteriores se resiste a abandonar el Ministerio.

Según cuentan al Confidencial Digital altos cargos de Moncloa y de Ferraz, el jefe del Ejecutivo es consciente de las enormes reticencias de Borrell, que incluso atribuye al gabinete de Presidencia la campaña para hacerle eurodiputado con el único objetivo de contentar a los independentistas.

Sánchez sabe que el ministro está molesto, y no quiere “acabar mal” con uno de los principales apoyos que ha tenido desde el Comité Federal que le costó su dimisión el 1 de octubre de 2015. Desde entonces, Borrell ha sido fundamental en el ascenso del hoy presidente del Gobierno. Y, por tanto, no va a tomar ninguna decisión que le perjudique.

Así las cosas, afirman las fuentes consultadas, si Sánchez no logra convencer al ministro de Exteriores, ya tiene en mente un candidato alternativo para las elecciones europeas. Y ese no es otro que Enrique Barón.

Ya fue presidente del Parlamento Europeo

El veterano político, de 74 años de edad, lleva tiempo fuera del foco mediático, aunque tuvo una gran reaparición con motivo del 40 aniversario de la Constitución, cuando fue invitado, en un acto promovido por la Fundación Gregorio Peces-Barba, a dar una charla junto a José María Gil-Robles, al haber sido ambos presidentes del Parlamento Europeo.

Ese cargo, volver a tener la presidencia del Parlamento, es lo que ha “animado” a Sánchez a pensar en Barón para las elecciones del 26-M.

El presidente sabe que el suyo es uno de los pocos gobiernos socialistas en Europa. Y, teniendo en cuenta que con casi toda probabilidad la Comisión será presidida por la derecha, el PSOE tendrá muchas opciones de presidir el Parlamento si presenta para el puesto un candidato potente.

Josep Borrell lo es, pero su pasado en Abengoa podría perjudicar su candidatura. Además, en el caso de tener que ir a Bruselas, él prefiere ser comisario antes que presidente de la Eurocámara.

Enrique Barón cuenta con el reconocimiento del Parlamento Europeo y de todos los grupos políticos, que ya aplaudieron su gestión al frente de la Cámara de 1989 a 1992. Ahora, Sánchez se está planteando darle la oportunidad de repetir esa experiencia.
 
 

FUENTE: ELCONFIDENCIALDIGITAL