«Ahora, quien tendría 84 diputados sería el PP, según todas las encuestas», asegura a Vozpópuli un destacado colaborador socialista de Pedro Sánchez, quien señala que su resistencia a convocar lecciones aunque no logre la aprobación de los Presupuestos responde a una estrategia clara: representar lo «sólido» en un momento en que la política «líquida» se ha instalado en España; por la fragmentación parlamentaria que trajeron las elecciones de 2015 y 2016, admite, pero también porque la descomposición contamina.

Siempre según esta fuente, el presidente del Gobierno «nunca» tuvo en mente convocar elecciones generales este otoño de 2018 -desde el socialismo andaluz lo temieron- y sigue teniendo esta hoja de ruta: «moción de censura-estabilidad-corrección de los efectos de la crisis-elecciones».

Si lo logra, él y su equipo están convencidos de que es posible acabar con el estancamiento en los 84 diputados, con él como candidato, en los comicios de diciembre de 2015 y junio de 2016, y «superar» los 110 escaños en que se quedó el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011, cuando Mariano Rajoy logró la segunda mayoría absoluta más importante de la democracia para el PP: 186 diputados.

El acuerdo con Podemos, clave

En este sentido, el núcleo duro del presidente cree que el acuerdo que firmó este miércoles con Pablo Iglesias le va a permitir presentarse ante los españoles con «el primer presupuesto de izquierdas en siete años», y eso es un valor electoral en sí mismo, independientemente de que las Cuentas del Estado sean aprobadas finalmente por ERC y PDCat o no.

El PSOE cree que ahora está muy por encima del PP en estimación de voto real -Ferraz otorga a los populares un 22%, muy cerca de Ciudadanos- y desde el núcleo duro de la Moncloa se cree también que «la inercia» del bipartidismo hace que muchos encuestados que no recuerdan haber votado al PP sean asignados en estimación a ese partido, cuando realmente se han ido a Ciudadanos, en menor medida a Vox o «a su casa» (abstención).

Para eso, necesita tiempo, con o sin Presupuestos. Que la división en el centro-derecha en tres partidos cristalice en las elecciones municipales y autonómicas del 26 de mayo de 2019, porque facilitará la reelección de los llamados gobiernos de progreso en los ayuntamientos de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia y otros, junto con Unidos-Podemos; y en Cataluña con ERC también.

En esta última incorporación al bloque progresista, la de los republicanos catalanes en el postindependentismo, confía el PSOE para hacer el sorpasso al bloque de centro derecha que ahora mismo tiene 169 escaños en el Congreso, la suma del PP y sus partidos adheridos más Ciudadanos.

 

 

FUENTE: VOZPOPULI