ANÁLISIS DE JOSÉ JUAN CANO VERA, EN VIERNES SANTO

 

No he podido resistirme de cumplir el mandato familiar, escribir ni un folio en la pantalla limpia del ordenador, pero cumplo, ni uno. Me sobra y me basta para hacer un breve análisis a modo de reflexión cuasi religioso, cuando he leído la expresa condena del Papa FRANCISCO, cargada de mil razones, quizás le haya faltado rematar la faena con una estocada política, pero como he escrito más de una vez en el mundo de la política global, incluyendo a España, las mafias forman parte de ese pozo negro que mata millones de vidas humanas, dinamitando la paz. El Obíspo de Roma se ha dirigido a cinco mil jóvenes, una gran mayoría  hispanos-latinos y españoles, lo que es un dato a tener en cuenta, y les habló alto y claro, y les invitó a no dejarse engañar por los corruptos y los mafiosos (Santidad:No se arriesgue tanto) aunque se finjan cínicamente cristianos. Francisco, leo textualmente, les invitó a desenmascarar una DESASTROSA MERCANCÍA FALSA que circula entre los cristianos, los criminales y corruptos exhiben hipócritamente devociones y símbolos religiosos que llevan la muerte en el alma, y la dan a otros. Se fingen católicos. Después de recordar que el «cristiano es un pecador, y yo también lo soy», el Papa subrayó que se puede ser pecador pero NO CORRUPTO CONTUMAZ pues «los corrompidos son cristianos fingidos y terminan mal. Fingen ser honorables, pero en su CORAZÓN ESTA LA PODREDUMBRE».           

 

 

Tomen nota los aludidos y tráguense el mensaje evangélico. Los conocemos, vivimos en la cristiana Región murciana de nuestros y vuestros pecados, y oremos juntos para que el Paráclíto ilumine a los UCO, jueces y fiscales. Si es que pueden o les dejan las alturas políticas y sus partidos rompedores.