LOS CASCABELES DE LA SERPIENTE DEL POPULISMO RADICAL

 

CRONICA DE JOSE JUAN CANO VERA.

 

No fue un gesto espontáneo de CAROD ROVIRA tomar un coche, pasar los Pirineos, tomar contacto en Perpiñan y seguir camino de Berna, capital de Suiza para mantener una largo cambio de impresiones con el staff de ETA y sus protectores, los que pagan traiciones y ordenaban asesinatos de uno en uno y masivamente, como hoy los yihadistas.
Carod Rovira era en aquellos días revueltos el CAPO del Gobierno catalán, tripartito, de socialistas, republicanos separatistas y pujolistas. Lo más florido del equipo conjuntado antiespañolista del momento, con un socialismo de capa caida y socio interesado para gobernar con exceso de ansias de poder. El socialista Montilla puso la cabeza, ese hombre gris, extraño y sin talento político. Y se la cortaron sus propios conmilitones. El mismo que se marchó del Parlamento para no votar a favor de imponer el artículo 155, la guillotina constitucional que es la misma que funciona en otros países federales. El nuestro es una discreta copia del alemán que regula las relaciones del Estado con sus lands, comunidades autónomas descafeinadas, nada parecido con el Estado de las Autonomías.
Carod Rovira confesó abiertamente cuando la noticia apareció en las portadas de todos los medios de comunicación españoles. Había pedido a los jefes etarras que dejaran de matar catalanes, catalanes intocables. No le importábamos nada el resto de los españoles. Pocos  se tragaron el anzuelo retorcido. 

 

 

Aquella cumbre de canallas fue la primera dedicada a organizar y OCUPAR España, en aquellas fechas y posteriormente, el punto más debilitado para entrar y filtrarse en Europa, por sus espaldas. Ya en aquellos años, y quince más, hubo citas de alto nivel con países como Rusia, antes Unión Soviética, Irán y Argelia en donde se formaban los separatistas canarios de Cubillo, Siria, Bolivia y Venezuela, la china en el zapato yanqui y los restos de lo que había quedado de la antigua Yugoslavia, una nación de naciones o país de países como lo explican los conjurados. También en Caracas y La Paz se formaron, y daban conferencias, los ideólogos de Podemos, unos profesores que daban clases en las peores universidades de Europa. 
España se lamía sus heridas corrompidas, combatía a los comandos etarras que habían escogido a Francia y a Bélgica, siempre Bélgica, como santuarios y polvorines para herir al pueblo español que se enfrentaba a una crisis  económica y moral sin precedentes, provocada por las redes políticas y los mafiosos del ladrillo alargando la burbuja inmobiliaria. Se estimulaba el odio a España, a su historia, a su cultura y a su influencia exterior que con Aznar terminó cayendo en barrena, odiado por la izquierda extremista amiga y socia del  terrorismo árabe que sigue pagando al yihadismo desplegado globalmente.   

 

 

¿Y por qué escribo este largo prólogo, amargo y áspero? He leído de una tacada el último libro de STANLEY G.PAYNE, “EN DEFENSA DE ESPAÑA”, ya en las librerías de toda Europa e Iberoamérica, en el que se describe minuciosamente y desapasionadamente, la historia mendaz de la España negra, la del luto femenino total y largo, y así mismo un sutil artículo aparecido el pasado jueves en el periódico EL PAIS, firmado por RUBEN AMON, del que he seleccionado una breve frase definitiva que pone al descubierto la vil trama de la HISPANOFOBIA internacional, y lo que es irracional, la que ha emergido de las mentes  criminales de nuestra cultura y de ese mundo nefasto de los políticos con sus armas ideológicas de unos partidos destructivos y enemigos del pueblo español. Es la HISPANOFOBIA. Escribe Rubén Amón, qué casualidad, “que reaparece ahora una antigua tradición autodestructiva que el historiador Stanley Payne describe desde la academia ,la equidistancia y la radicalidad violenta”.

 

Sin embargo lo más detestable, cínico y cainita es el largo análisis y las reflexiones que hace Amón, ese gran ensayista, escritor y colega sobre las actividades destructivas de PABLO IGLESIAS, la gran polilla de PODEMOS y todo lo que ha destruido hasta hoy y lo que le queda utilizando los caminos de Dante hasta derrumbar a la izquierda histórica, el partido socialista, enfrascado en sus luchas internas interminables desde el liderazgo de Largo Caballero. El PCE ha caído herido de gravedad con la traición de Alberto Garzón. Podemos  y su caudillo Pablo Iglesias ahora tratan de formar un frente común con los separatistas, la CUP antisistema perfumada de un comunismo capitalista de nuevo cuño que hace el papel de verdugos junto al partido de HADA COLAU (lo de la H es pura teoría) que dirige en la sombra el Coleta siempre atento a ejercer de polilla  ruidosa o naranja mecánica que nos recuerda la fábula de  la tortuga famosa y el escorpión matarife. No es verdad que Pablo esté a punto de ser derribado de su caballo. Al contrario, a sus antisistemas los quiere fuera de su circulo castrense. Es otra de sus tácticas que tiene el tufo de ser una limpieza étnica o un ajuste de cuentas. Su color es el violeta. No el rojo vivo. En esta masa de cinco clases de izquierdas, de un moderado europeo PSOE que va a más, los norcoreanos de la CUP y la Izquierda Republicana de Junqueras subvencionada y administradora financiera de otros movimientos separatistas europeos que ya van siendo demasiados. Cuando digo esto es porque acude a mi imaginación el dinero que están gastando los golpistas en excursiones, viajes turísticos, campañas electorales, referéndums y abogados belgas de minutas millonarias. Hay  mucho dinero para gastar y vivir en hoteles flamencos de lujo y seguir moviendo fichas en todo un mundo de fantasías para apuñalar a España. La maniobra y las operaciones las denunciaban el martes varios senadores norteamericanos, y señalaban, indignados, a Putin, cuya estrategia de quebrar a la Unión Europea, no es la misma que empleo Stalín, matando decenas de millones de seres humanos, conspirando, intrigando y violando derechos humanos. Putin ha elegido un camino más largo, más oriental, más sofisticado, aprendido en la escuela científica de la nueva KGB para destruir subterráneamente. La violencia la deja para los más brutos a los que baña de oro y petróleo, a los activistas de Irán, a los terroristas y a los que traicionan a sus países para “salvarlos” del mundo libre y llevarlo de la suave mano bolchevique a futuras dictaduras, unos paraísos de ensueño para todos con jaulas de oro.

 

 

La lucha es tenaz  y se combate de distintas formas, pero más dentro que fuera, dañando gravemente la imagen de España, toda vez que la campaña guerrera de desprestigio que dirige Pablo Iglesias, desde el derecho a la autodeterminación y la aquiescencia de una ideología televisiva sectaria, manipulada como espectáculo que aspira a desfigurar el modelo de convivencia, incluso abjurar de un milagro político, la Transición con sus luces y sombras y nuevos problemas, que es estudiada y observada como un proceso de cambio, responsabilidad, audacia y libertad, forma de hacer política que no conduce a dictaduras y regímenes religiosos que matan a sus mujeres o llegan a ser esclavas.

 

Ruben Amón describe el el juego sucio del líder de Podemos que practica en los organismos europeos con sede principal en Bruselas, no solo contra España también en otros países del continente. Quizás, pienso, el viaje espectáculo de Puigdemont y sus satélites, sea una huída preparada para dar fuerza al creciente nacionalismo de la extrema derecha e izquierda. Una campaña tan extensa que ya se sigue en una decena de países con los mismos problemas que tienen los constitucionalistas españoles. Se me ocurre que los cinco grandes líderes de la Unión Europea deben estar al tanto de lo que se está instrumentalizando e implantando en el viejo continente, cuna de la cultura occidental, que destruido o herido de gravedad, dejaría a Rusia con las manos libres. Del populista Trump no debemos esperar que ingrese voluntariamente en una centro de salud mental o sea expulsado por los poderes fácticos globales. No sería complicado ya que el mismo suele caer en las mismas trampas que prepara para cazar enemigos.
Sí, efectivamente. Europa está en peligro. España vigilada por los mozos del populismo puede caer.   

 

 

 

J.J.CANO VERA