Pedro Sánchez y el PSOE iniciaron, la semana pasada, los contactos con todos los partidos -a excepción de Bildu- para lograr los apoyos necesarios para conseguir la investidura. A día de hoy, sin embargo, no parece clara una mayoría suficiente que garantice la reelección. A pesar de eso, en Moncloa trabajan para que el pleno en el Congreso se celebre el próximo mes.

Según revelan al Confidencial Digital fuentes conocedoras del contenido de las reuniones de Sánchez, José Luis Ábalos y Adriana Lastra con los diferentes líderes, la hoja de ruta de Moncloa y de Ferraz pasa por celebrar el debate de investidura en julio, tanto si se tienen asegurados los apoyos necesarios como si no.

Aún quedan por resolver cuestiones relevantes para asegurar la reelección de Pedro Sánchez, como la exigencia de Pablo Iglesias de entrar en el Gobierno a cambio del apoyo de Podemos; o saber si Coalición Canaria, UPN y Esquerra Republicana van a abstenerse en la votación. Pese a ello, la posición en Moncloa es clara: “No nos conviene esperar mucho”.

“Lo que tenga que ser, que sea ya”

El mensaje trasladado por el PSOE a los partidos que ya han dejado claro su apoyo en la investidura -PNV, Compromís y PRC- es claro: “El objetivo es no alargar el proceso y que se celebre debate de investidura cuanto antes”.

La idea de Moncloa y de Ferraz es que el pleno del Congreso se celebre en la primera quincena de julio, antes del parón estival. De esa forma, si Pedro Sánchez resulta investido, se iniciaría el nuevo curso político con un Gobierno en marcha. Y, si no, el PSOE tendrá dos meses por delante para cerrar los apoyos que necesite de cara a la segunda votación.

Con este escenario, en la ejecutiva federal del PSOE conocen bien los planteamientos de Sánchez: “En Moncloa tienen claro que lo que tenga que ser, que sea; pero que sea ya, para que las reacciones de todos se precipiten”.

“Cuando corremos, nos va bien”

La opción de no alargar las negociaciones y de acortar los tiempos, explican a ECD las fuentes consultadas, viene del círculo más próximo del presidente del Gobierno, que tiene clara la pauta a seguir: “Cuando corremos, nos va bien. Y ésta vez no tiene que ser una excepción”.

En ese sentido, los asesores de Pedro Sánchez en Moncloa recuerdan que los dos grandes triunfos en el último año se produjeron “después de actuar muy rápido”, dejando sin margen de reacción a los rivales. Con un “calendario apretado”, el presidente siempre ha ganado, dicen.

El primero fue la moción de censura. “En apenas una semana, el PSOE logró, presentándola, que el resto de partidos -salvo PP y Ciudadanos- se movieran en la misma dirección, y sin pedir nada a cambio”. Desde el equipo de Sánchez se considera ese éxito como “un punto de inflexión” en la política española.

Elecciones anticipadas

La convocatoria anticipada de elecciones, decidida después de la “foto de Colón” de los líderes de PP, Ciudadanos y Vox, acortó los plazos para las generales y cogió a los partidos rivales en fuera de juego. Además, provocó una movilización sin precedentes entre los votantes de izquierda: “Apenas 5 días después de la concentración de Colón, dimos jaque mate con el adelanto electoral”.

En contraposición a estas dos grandes victorias, logradas en apenas unos días, en el PSOE recuerdan que, en marzo de 2016, a Pedro Sánchez no le fue nada bien. Y todo ello, precisamente “por esperar hasta el final un pacto que no se iba a producir”.

Efectivamente, en el primer trimestre de 2016, y tras el “no” de Rajoy a ser candidato a la investidura, Sánchez destinó un plazo amplísimo, de más de mes y medio, para buscar el respaldo de Podemos y Ciudadanosque asegurara su investidura. Habló y negoció hasta la saciedad, pero el desgaste no sirvió para nada.

Presión total para Podemos, Cs… y el PP

En esas largas semanas de conversaciones nada fructíferas con los posibles socios de gobierno, “partidos como Podemos y Ciudadanos empezaron a hacer sus propios cálculos electorales, y aprovecharon las negociaciones para sacar rédito ellos y perjudicarnos a nosotros”.

Ahora, por tanto, la intención de Pedro Sánchez es actuar al revés: “Con una investidura a pocas semanas vista, serán los otros partidos los que se vean forzados a posicionarse, y rápidamente, ante el temor de que otros le cojan su sitio en la foto”. El PSOE señala, concretamente, a Podemos y a Ciudadanos.

La formación morada, y su líder Pablo Iglesias, se encontrarán entre la espada y la pared si en las próximas semanas hay debate de investidura. Después de sustituir el “Gobierno de coalición” por el de “cooperación”, “nadie entendería que exigieran cargos con una investidura inminente”. De hecho, otras formaciones de izquierda atacarían a Podemos: “Hasta ERC les ha afeado que pidan ministerios”.

El caso de Ciudadanos sería distinto. En el PSOE no confían que, en apenas unas semanas, Albert Rivera cambie de opinión y facilite la investidura de Sánchez. Pero, si Podemos no da el Gobierno al PSOE y hay que ir a otro debate de investidura en septiembre, “C’s se quedará sin excusa para no apoyar al Gobierno. Y la presión del Ibex será máxima”.

De producirse este segundo escenario, en Ferraz y en Moncloa no descartan, incluso, que el PP se abstenga en una segunda votación de investidura: “Afrontar otras elecciones sin opciones de gobernar, y con las cuentas en números rojos, no es lo que más les conviene”. Además, el empresariado “también apretaría” a Pablo Casado.
 
 

FUENTE: ELCONFIDENCIALDIGITAL