Es más fácil hacer leyes que gobernar y hacer cumplir esas leyes. Como dijo Epicteto de Frigia, hace ya un rato largo: «Cuando hayas de sentenciar procura olvidar a los litigantes y acordarte sólo de la causa».

La Ley de recuperación y protección del Mar Menor pretende algo parecido a eso, ocuparse de la causa, aunque a diferencia de lo que dice nuestro amigo Epicteto, sin olvidarse de los litigantes. Salvar la albufera salada es el objetivo inequívoco e indiscutible, su estado de degradación era ya inaceptable y no podíamos perder más tiempo.

Desde Ciudadanos hemos buscado el máximo entendimiento entre las fuerzas mayoritarias porque éramos conscientes, otros no, de que sólo con el respaldo mayoritario de la población esta Ley puede ser aplicada y obedecida como algo justo y necesario, pensado para el bien de los gobernados.

Como siempre ha ocurrido, cuando hay cambios, hay las consiguientes resistencias a aceptarlos. Sobre todo, en aquellos que se creen perjudicados en sus intereses que, como también es habitual son intereses particulares que no casan con los generales.

El derecho a la prosperidad de las gentes que viven en los alrededores del Mar Menor es absolutamente compatible con la recuperación del mismo, ha ocurrido en otras partes del mundo donde se han tomado medidas para salvar situaciones parecidas y ahora, no sólo han mejorado su medio natural si no que ha prosperado una economía más sostenible y beneficiosa tanto en parámetros medio ambientales como económicos.

Algunos se resisten, pero hay que darles un tiempo para que empiecen a adaptarse, otros de manera inteligente y práctica ya están trabajando para hacer una agricultura, un turismo y un urbanismo respetuoso y moderno, acorde con la especial zona en la que se encuentran, una joya de la naturaleza que da valor añadido a cualquier negocio que se ponga en marcha.

No cuidar el Mar Menor es como matar por avaricia a la gallina de los huevos de oro. Dentro de unos años, si todo va como es de esperar, esos visionarios tendrán empresas saneadas y productivas, una agricultura del siglo XXI que exportará tecnología al mundo entero, además de sus productos agrícolas.

 Tendremos un turismo de calidad y pueblos encantadores, limpios y seguros, rodeando un mar cristalino con pescadores que viven holgadamente de una fauna marina sana y abundante. Un lugar idílico donde cualquiera querría pasar el resto de su vida.

Algunos dirán que sueño, es posible, pero no hay nada más gratificante que soñar esperanzas. La esperanza es algo que se desea y se espera porque puede ser realidad, y sin duda, ese Mar Menor y esa comarca próspera es una esperanza porque es posible.

Esta Ley es sólo el comienzo de un largo camino que debemos hacer juntos, los gobernantes y los gobernados, una Ley que aspira a ser justa y buena. El tiempo nos dirá si hemos acertado mucho y si hemos sido capaces de cumplir y hacer cumplir la Ley.

                     

Juan José Molina. Portavoz de Ciudadanos en la Asamblea Regional