Tanto en política como en la vida, el ser sincero y decir “las cosas claras”, hace que disminuyan las sonrisas fingidas y los saludos hipócritas. Dejar que hablen de ti, porque tú sabes quién eres, lo que haces e hiciste, que dijiste y ellos no. Y es que, en el fondo acabamos halagando al que es bueno en nuestra cara, con o sin máscara, más que al que es leal a nuestra espalda y no aplaude las bravuconadas, bellaquerías y latrocinios de “los señores del poder”. El desagradecido olvida pronto quién lo ayudó.                                                                                            

Ya es hora de que alguien hable del establishment local y el nudo Gordiano existente con el “bipartidismo infiel” sin tapujos, con conocimiento de causa e información clara y fiable. Hace falta una opinión veraz, actualizada y realista, que nos permita entender la deleznable situación que se palpa dentro del Consistorio mazarronero, y expresarnos sin miedo, de forma noble y sensata. Los ciudadanos tienen la necesidad de saber aquellas cuestiones donde suele reinar la confusión y fracasa la transparencia. Los informadores deben dar respuesta a sus preguntas ya que los políticos no lo hacen, desmontar falsas creencias, perjuicios culturales e ideológicos y destapar de una vez el nexo poder-corrupción y hot money-mafias.                                                                                                                      

Está claro que los plenos se calientan por momentos, y las cansinas ruedas de prensa y forzadas declaraciones mediáticas, minando e interfiriendo la escasa labor de la oposición, se aproximan más a un sainete grotesco que a cualquier movimiento político ingenioso. Mal lleva el Equipo de Gobierno la política del cambio y reconstrucción del centro izquierda, si se empeñan en señalar ellos los descartes y el camino para tratar de aparentar una vuelta a la moderación de imperiosa necesidad para la supervivencia de Mazarrón. Más aún, cuando los socialistas ofrecen cierta sensación de “banquillo”, y además sus socios de gobierno acarrean una mochila lastrada por sombras de “sospechosas martingalas” en su ya prolongada etapa de dirigentes públicos.                                                                                                                                         

Claro es que Cs hace solo un lustro que irrumpió en la política local con el fin de regenerarla, abrir las ventanas de las Instituciones, levantar las alfombras e intentar dar un aire nuevo a la actividad política en la tarea de renovación de los partidos. Loable labor y servicio a la democracia que, sin duda, tuvo que ver con su subida electoral que pronto se encargaron de parar los vetustos gurús del “Sanedrín Fáctico”, que ahora van a rematar la faena iniciada en plena campaña electoral para seguir dejando todo bien atado. Ese era el principal valor de la formación naranja, o por lo menos, intentaba serlo hasta que la logia caciquil y los lobbys benefactores han dicho basta, utilizando la presión de los “despachos influyentes” para sembrar el miedo escénico y las dudas orquestadas en los privilegiados dirigentes públicos.                                                                                                                                                                                                       

Cierto es que el pueblo está en plena ebullición social y política, sobre todo, si nos atenemos a lo que trasmiten los mandamasillos y muestran los medios, si no fuese porque la pandemia y la incertidumbre económica de la Navidad en marcha son las principales inquietudes de los ciudadanos y de algunos ediles responsables, podríamos utilizar el tópico de la olla a presión para definir el momento político que nos toca vivir.                                                                                                         

Y sí, queda suficientemente claro que la culpa es de las alianzas que el PSOE necesitó para ocupar el “sillón de tersssiopelo”. Se han visto acuerdos jamás pensados. Es el poder por el poder al precio que sea, durmiendo con su enemigo y conviniendo con populistas al filo de una conspiración moldeada por la “red clientelar” y sus distintas banderías. Apenas dos años de mandato y las reyertas se amontonan, las intenciones son obvias y hay ejemplos suficientes de lo que son capaces de hacer. Y ese no es el camino.                                                                                   

 

 

COLECTIVO “EN CLAVE TRANSPARENTE”