Existen muy pocas certezas y bastantes incógnitas sobre lo que pueda salir de las urnas cuando cierren los colegios electorales. Las encuestas coinciden en que Pedro Sánchez ganará los comicios con cierta holgura respecto al segundo. Pero la cuestión es si será capaz de aunar los suficientes apoyos para lograr ser investido presidente. Y aquí las cosas no están tan claras. El proceso electoral está marcado por la existencia de dos grandes bloques que llegan a la cita muy ajustados, con cinco partidos con opciones de superar el millón y medio de votos. Por un lado, el encabezado por Sánchez con Podemos, con los nacionalistas como potenciales aliados. Enfrente, el liderado por Pablo Casado y en el que también encajan Ciudadanos y Vox. Los partidos aseguran que, según su sondeos internos, el resultado está en el alambre. En principio, las formaciones que conforman cada bloque garantizan que no pactarán con las del otro. Así, es difícil imaginar cualquier escenario que no sea con Sánchez o Casado de presidentes. Eso, o bloqueo con repetición electoral.

Los indecisos tienen la clave

La madre del cordero está en el gran número de indecisos a solo dos días de la votación. Aunque han disminuido algo, el CIS los situaba en el 40 % hace solo dos semanas. De ahí que todos los candidatos hayan optado por endurecer sus discursos en esta recta final de campaña, especialmente desde la celebración de los dos debates en televisión con los que arrancó la semana. El objetivo es claro: convencer a los dudosos; y si no es con las propuestas de uno, al menos por el miedo a lo que podría llegar con el adversario. Este aspecto ha derivado en una campaña cada vez más bronca marcada por robos de candidatos y los cruces de insultos. Otra de las pocas certezas de los encuestadores es la elevada participación -el voto por correo es el segundo más alto de la historia-, que podría superar incluso a las del 2015, cuando se rozó la barrera del 70 %, aunque todavía lejos del 80 % alcanzado 1982.

La sensación de incertidumbre está generada en buena medida por la aparición de Vox. Nadie se atreve a aventurar cómo afectará al reparto de diputados la irrupción del partido de Santiago Abascal y la capacidad de este de convertir en escaños el músculo mostrado en los mítines. Más allá de las refriegas de campaña, están son las principales propuestas de los cinco partidos con más opciones, respecto a la fiscalidad y la crisis catalana, las dos claves de la contienda.

PSOE

Subida fiscal progresiva y diálogo en Cataluña. En materia de impuestos, los socialistas proponen una reforma fiscal «progresiva» que eleve el IRPF a las rentas más altas e incremente le de sociedades que permita elevar e gasto púbico. Proponen un impuesto a las transacciones financieras y una rebaja del IVA al tipo reducido (10 %) para actividades culturales. Y, en Sucesiones y de Patrimonio, establecer un mínimo común en toda España. Sobre Cataluña proponen solucionar mediante el diálogo y el aumento del autogobierno lo que consideran un problema «político». Y avanzar en el modelo territorial, «hacia un modelo de Estado cada vez más capaz de integrar la pluralidad, y en el que la diversidad, la igualdad y la solidaridad» sean compatibles.

PP

Bajada de impuestos y 155. El PP propone una reducción generalizada de impuestos. Bajar el IRPF 2 puntos: el mínimo del 19 al 17%, y bajar el máximo del 45 al 43%, mejorar los mínimos personales y familiares exentos y recompensar el ahorro y la inversión. Reducir el impuesto de sociedades por debajo del 20 % y suprimir los de patrimonio, sucesiones, donaciones y actos jurídicos documentados. Respecto a Cataluña, Casado propone activar el artículo 155 en el primer Consejo de Ministros mediante un requerimiento al presidente de al Generalitat.

 

CIUDADANOS

Reducción de tipos y 155. Ciudadanos plantea una bajada de impuestos menos drástica que la del PP. Bajárselos a las clases medias y trabajadoras dejando el mínimo en el 18% y disminuir el tipo máximo al 43 %. Respecto a Cataluña, promete también aplicar el 155 de inmediato «hasta asegurar el restablecimiento de la Constitución» y reforzar la Ley de Seguridad Nacional para controlar a los Mossos.

PODEMOS

Impuesto a los bancos y referendo catalán. Plantean elevar impuestos las rentas altas subiendo el máximo del 45 % al 55 %. Elevar también el de sociedades, además de aplicar a los bancos el 40 %, frente al 30 % actual y bajar el de las Pymes del 25 % al 23. Crearían también un nuevo impuesto para patrimonios de más de un millón de euros. Sobre Cataluña, defienden un referendo de autodeterminación.

VOX

Tipo fijo del 20 % y supresión de autonomía catalana.Plantea una rebaja «radical» del IRPF con un tipo «tipo único fijo» del 20 % hasta los 60.000 euros y al 30 % sobre ese límite. Sobre Cataluña, propugnan suspender su autonomía e ilegalizar a los partidos secesionistas.

 

 

FUENTE: LAVOZDEGALICIA