UNA POESÍA AL DÍA

 

Es un verdadero placer el poder adentrarse en el mundo de los versos de pétalos y de flores sin espinas y jardínes pisoteados inicuamente. La poesía debe ser escrita para ser leída, meditada, oída, comprendida y perfumada con un masaje de quietud y placer íntimo.

 

Es disfrutar en la soledad o en estallidos de felicidad colectiva, con rimas o sin ellas, porque lo importante son sus caricias, sus mensajes, y el juego tierno de hermosas palabras de todos los idiomas que nos unen o debieran unirnos, en el abrazo o los besos globales de la paz, la armonía y en el dolor humano físico y de las dudas. Es por ello que la poesía que no castiga  ni incita al odio, debe meditarse, como una oración universal, en los instantes claves de nuestras vidas, y de los demás seres humanos y los pequeños hermanos de la selva, de la flora y la fauna, que sufren, porque debes saber JOSE MARÍA, y tu también Marina, princesa de ojos azules, hermana, que allá fuera, no muy lejos, hay niños y chiquillas como vosotros que no disfrutan de la vida y de una primera comunión, la fiesta española familiar de siglos, que une y no rompe juguetes de Reyes Magos, papás Noel, hadas y príncipes encantados y encantadores.

 

Esta primera comunión es la fiesta, como el principio de una carrera que debiera ser un camino de rosas, jazmínes, naranjos y de ilusiones con esperanzas para tener una vida mejor. Debes saber, pequeño, que la poesía es como un espejo que refleja sentimientos y emociones, que pedimos, te acompañen en este camino de cristales rotos, que debemos barrer para que otros chiquillos tengan siempre, muy cerca, a los papás, a los yayos y hermanos, que son tu Familia, que es la escuela de toda tu vida, o debiera ser, y no vivas solo, sin todos ellos. O escondido en el cuarto oscuro de los que no saben amar lo que deben, a sus prójimos de todos los colores y clases, ricos o pobres. La poesía nos puede hacer mejores y alegrarnos la vida interior. No lo olvides José María, siempre antes ser poeta que enseña a ser hombres, que otra cosa que huela mal.

 

Hoy, DÍA DE TU PRIMERA COMUNIÓN, como miles de niños y niñas que no conoces, no lo olvides, y para ello te regalo una hermosa poesía para recordarte que debemos ser poetas al menos un día al mes. Que es una propuesta. O cuando tengas pena o un mal día que haga daño a ti y a los tuyos, incluido amiguetes, cariño, arropado en la vida  a la sombra de tu árbol del jardín de la familia, que siempre tuvo un poeta al lado, en días de dicha y caídas.

 

Y por último, ten memoria, que es obligado bajar ante los hombres para poder subir al cielo azul, donde allí tendrás estrellas amigas, y dos muy ancianas que velarán por todos vosotros, los Cano, Méndez, Vivancos, estrellas que no seran fugaces sino eternas. Y oye, lee y piensa lo que te leo:

 

Bajo el ala del cielo, azul e inmensa,
la Tierra como un niño está dormida.
¡¡Oh, que sueño tan suave!! Ningún beso
del aire entre las matas, ni una nota
del concierto que anima los ramajes
y los trinos de los pajaricos
con el pico bajo el ala, entre las hojas
de la familia que ampara la vida.
           

 

                   

 

 

TESTIGO. José Juan Cano Vera