ADOLFO FERNÁNDEZ AGUILAR

 

La inspiración es una chispa que se enciende dentro de nosotros en un momento repentino y efímero, manifestándose como un súbito destello desde nuestro interior. Si no tomas rápidamente bolígrafo y papel para anotar esos pequeños relámpagos de inspiración en forma de ideas, reteniéndolas en pocas palabras escritas, de la misma manera que vinieron desaparecerán volando como el olvido.

Para abandonar el precipicio de la decadencia, que está ubicado en la cercanía del agujero negro, el método recomendado más eficaz pudiera ser el de recluirse uno en sí mismo poniéndose a escribir antes de que el mundo se despierte. Ahí estará esperándonos la inspiración, y es donde aprenderemos a cultivar un retiro interior activo desde ese mundo del silencio, protegidos de las miradas ajenas. En esa buscada soledad tan madrugadora, pero bien despiertos, es donde la inspiración se muestra más fluida facilitándonos el hallazgo de las verdades subjetivas encerradas en los rincones de la memoria. Si consigues atrapar la inspiración, y es eso lo que buscas, volverás a ser protagonista de distintas generaciones donde ocurrieron cosas extraordinarias, y reaparecerán también sentimientos y gestas sobresalientes de cuando fuiste joven. Es entonces cuando cobran vida aquellos versos de Leopardi: “Cosí tra questa / inmensitá s´annega il pensier mio”, (“Así a través de esta / inmensidad se anega el pensamiento mío”).

Ese don de la inspiración en la escritura sólo está reservado a la creación literaria, pero nunca jamás le será otorgado a la columna política, ni al artículo político de fondo, por muy documentado y contrastado que sea el tema o la analítica abordada. Siempre se repetirán las mismas tropelías, frustraciones y desencantos que hacen de ese género un campo estéril en su narración, donde nunca florece algo que conlleve un brote de ilusión colectiva; de proyecto en común; ni donde nunca oirás cantar a todos los remeros la misma canción.

Después de tres o cuatro artículos seguidos hablando de política, siempre me ocurre igual. Una sensación de impotencia me invade al ver que los acontecimientos políticos van de mal en peor; las pérdidas de tiempo y energías desangrando a España; la convivencia deteriorándose cada día más en Cataluña. Esa es la política que no me inspira nada bueno, y es porque la política es una tarea desalmada que se nutra de personas secundarias, según nos dejó dicho el maestro Ortega.

Hace unos días elegimos a Diputados y Senadores. Ahora  a eurodiputados, diputados autonómicos y concejales. Mientras que no haya listas abiertas seguiremos votando a los partidos que cierran el paso a los mejores. La Región de Murcia regala gratuitamente escaños para formar Gobiernos, y a cambio nos devuelven diputados y senadores con esparadrapo en la boca, sometidos a los poderosos aparatos de los grandes partidos. Como premio, sólo nos darán el paseo triunfal de sus líderes por Trapería exhibiendo su egregia figura en días electorales por este su cortijo murciano.

Las elecciones municipales y autonómicas, tienen el sabor de lo próximo y más que en las siglas deberíamos fijarnos en los candidatos y en sus biografías personales. Son gestores de lo público lo que elegimos, no militantes recién salidos de las cocinillas de los partidos. Si no acertamos en la elección, después solo nos quedará el lamento, porque cuando se llega hasta ahí sólo desde la retórica y el voluntarismo, al acceder al poder llegará también una gestión pública fuera de control. Necesitamos concejales y diputados autonómicos, hombres y mujeres, con auténticas y profundas convicciones democráticas, comprometidos con la urgente regeneración de la vida política y suficientemente preparados, no desocupados ambiciosos y vacuos buscavidas. Sólo suprimiendo sueldos y dedicaciones exclusivas de miles de concejales y diputados autonómicos, aparte de ahorrar, facilitarían el acceso de personas de valía, con auténtica vocación de servicio público y aboliríamos la perversa y abusiva profesionalización política de hoy. ¿No hay nadie en las instituciones con vocación que actúe de forma altruista?

Murcia hoy es una ciudad superpuesta y agigantada sobre otras Murcias anteriores que desaparecieron para siempre fagocitadas por el tiempo. Sólo en la memoria existen aquellos carriles y sendas que te adentraban en el paraíso vegetal que antes era, con el agua bullidora de las acequias corriendo en paralelo con tu camino.

No quería abrir otra vez el debate que promoví con “Bicicletas y patinetes” que sigue sin resolverse, ratificándome en todo cuanto denuncié. En nombre de un falso ecologismo y modernidad, nuestro Ayuntamiento concibe la movilidad como una pugna entre bicicletas y patinetes frente al automóvil, otorgándole inmunidad a los ciclistas y despreciando al peatón al que maltrata privándole de su espacio natural que es la acera y el paseo, llenas hoy de anarquía donde se les arrolla ante la mirada distraída y autista de la policía municipal; y los carriles bici sin utilizar. Este es el paradigma del modelo de ciudad que han fraguado.

Veo que la inspiración empieza a caldearme y aún no he hablado de los diputados autonómicos que necesitamos para asegurar un buen gobierno de la Comunidad, cuando solo dispongo ya de unas pocas líneas más. Suficientes. Asfixiada por una deuda pública que la condena de por vida y de la que nadie habla, ocasionada por errores, infradotación, frivolidades y altanerías auspiciadas por mayorías absolutas, nuestra Región ocupa los últimos lugares en casi todas las materias y sectores de las Regiones de Europa. No se conocen objetivos realizables programados; sin proyección exterior y carencias de entidad política dentro del contexto español; muda y petrificada en esta España de mercaderes políticos. Tanto los que han gobernado, como la oposición con su pasividad, son responsables solidariamente de esta situación real, con múltiples y graves asuntos durmientes. Aquí cierro la trilogía electoral. Primero fue “Reflexión”, sobre las elecciones generales; después “Y ahora, Europa” y finalmente hoy “Inspiración”. Es lo que nos falta para resolver el empate técnico entre PP y PSOE. Ojalá se nos encienda la chispa de la inspiración y acertemos con el voto correcto.