LIMPIAR Y FORTALECER LA DEMOCRACIA

 

La estrategia del bipartidismo, cada día más clara, es la de fortalecer la DEMOCRACIA, sin extraños contaminantes y navegantes llegados del exterior del Sistema que atiende Putin y tres musulmanes más El eslogan-resumen, del fontanero jefe con mentalidad pragmática, afiliado a ningún partido y con sentido común, es de Iván Redondo: “Limpiar la democracia, fortalecer el Estado de Derecho politizado, el Estado social de Bienestar, disminuido. Y REFORMAS AUTONOMICAS.”

Esta estrategia no es el resultado de un solo sabio experto como IVAN REDONDO de gran experiencia, cabeza bien puesta, rectitud moral, y su intenso rodaje técnico y sociológico, sino asi mismo del trabajo de un reducido grupo de fontaneros con la dirección ideológica e imagen personal, del que resiste gana como Pedro Sánchez -de momento- más el núcleo duro de Ferraz dirigido por Abalos, puro marketing al estilo americano que llevó a Clinton a la Casa Blanca, y a DIRGENTES ESPAÑOLES de distintos partidos, a triunfos electorales.. La pinza, partido popular-partido socialista, a parte de sus futuras broncas en temas puntuales graves sobre Cataluña, País Vasco y un encaje financiero realista sin agravios comparativos en las Comunidades Autónomas , ruinoso, con un déficit de doscientos mil millones de euros, va encaminado también a reducir las energías derivadas de Podemos, cada día más intransigente, trastornado y fuera de la órbita socio-económica europea, y Ciudadanos pisándole los talones carcomidos que heredó Rajoy de los equipos anteriores, y los propios no asumidos por el ya hoy ex presidente. El matriarcado tiene trabajo, aunque son once.Durar es ya otro milagro.

La fecha clave será el día 21 de julio en un Congreso en el que la catarsis debe ser completa. Es limpiar al PP y alinearse ideológicamente con las modernas teorías abiertas de Macrón, hasta lograr una imagen que dè confianza a los electores. Ejecutar una depuración ética de todos los afiliados en manos de los tribunales de justicia, y si no expulsiones o el castigo de la marginación lógica. Y finalmente abrir cauces de diálogo con otras formaciones regionales complementarias.

Todo este despliegue de los dos grandes partidos, moderados, eficaces, limpios y en disposición de levantar al país a altas cotas de bienestar social – económico, empresarial, moral y justo. Cabría finalmente acordar un Pacto CONSENSUADO de Estado con un programa común de prioridades, posiblemente con la colaboración básica de los entusiastas políticos de Albert Rivera, como refuerzo parlamentario mediador, también en la calle, que es papel común de los partidos liberales de Europa. Creo, intuitivamente y olfato, que es la línea de actuación que reclama la opinión publica mayoritaria española y que han diseñado los dos grandes estados mayores del PP-PSOE, con posibilidades negociadas de viabilidad, sin el separatismo radical, los neocomunistas de Pablo Iglesias, sin Errejón, y los antisistemas que quedarían en el Parlamento como figuras políticas de un control necesario para evitar abusos de poder de un fortalecido bipartidismo al servicio del Estado,la nación y forjador de una democracia reformada y una Constitución modernizada a base de cambios no destructivos y peligrosas para los 46 millones de españoles que hoy viven entre arenas movedizas y amenazados por los ríos de lava que arrojan viejos volcanes de la historia de España, palabra de nación que estos días ha sido tan repetida por el nuevo matriarcado que le toca gobernar a un país tan complicado.

Ya han quedado atrás las horas de gloria, promesas, discursos y objetivos que nos han elevado la moral. Ahora les toca bajar el nivel del escepticismo generalizado y que el teatro político acostumbrado hasta ahora se vaya convirtiendo en escenas llenas de esperanzas en el otro mundo real, el de las calles, el pueblo llano y la catástrofe de la corrupción que en Murcia, por experiencia conoce, a la espera que fiscales, jueces profesionales, UCOS y policías nacionales rematen un duro trabajo con demasiados años en marcha, y que nadie arguya, con cinismo que no se enteraba de nada de lo que ocurría en país y en las regiones. Seguro que será o es un incompetente o un golfo. En estas últimas 48 horas la justicia nos ha sorprendido desagradablemente para recordarnos que vivimos en un protectorado colonial que se gobierna desde Madrid, hasta con guasaps y poca Moya.

EPILOGO: El nombramiento, del coronel en la reserva activa de PEDRO BAÑOS, como jefe supremo de Centro Nacional de Seguridad opinamos que es un error mediático garrafal. Basta leer el extenso libro, suyo, cuya portada ofrecemos, para darnos una idea aproximada del personaje televisivo compartiendo programas de extraterrestres y fantasmas en una tele hermana de la Sexta Y se conocen sus vinculaciones profesionales con el mundo latino-americano. Habrá problemas. Y no nos extraña que dimita el director del Centro Nacional de Inteligencia, un día de éstos. Doña Margarita tiene un problema, y el ministro de Deportes, colega nuestro.

 

 

JOSE JUAN CANO VERA

 

 

Pedro Baños: “La diplomacia es un mundo canalla”

 

Cerco y contracerco. Intimidación. Falsa bandera… Ciertas tácticas para debilitar al adversario se usan desde hace siglos. Otras -la patada a la escalera, el ‘soft power’, las copas de champán- son más recientes… y tienen visos de que van a perpetuarse. «Cambiará la tecnología y el modo de consumar las aspiraciones humanas, pero la ambición de sometimiento del prójimo seguirá siendo inmortal», escribe Pedro Bañosen Así se domina el mundo (Editorial Ariel).

Baños (León, 1960) es coronel del Ejército de Tierra en la reserva, ex jefe de Contrainteligencia del Ejército europeo y uno de los mayores especialistas españoles en geoestrategia. Su libro, que va camino de la sexta edición, repasa los juegos de poder desde una perspectiva histórica pero sin caer en el tochismo o pretensión académica. Aunque cite a Sun Tzu y Maquiavelo, Baños se dirige a cualquiera que vea House of cards y tenga curiosidad por las maquinaciones de EEUU, Rusia o China.

«He querido que fuera un trabajo de amplia divulgación, porque creo que es necesario alertar a la población de tejemanejes que llevan muchas veces a que mueran miles de personas», explica sobre esa trastienda mundial en la que se mueven con soltura gente como Henry Kissinger. Con el ex secretario de Estado norteamericano Baños tiene en común las gafas y una visión clarividente de cómo funcionan las relaciones internacionales: «Es un mundo de lo más canalla e hipócrita. Las alianzas nunca son permanentes y cada país persigue unos intereses particulares». Resumido en uno de sus tuits: «La diplomacia no siempre tiene como objetivo la paz».

Las lecturas de este analista con experiencia militar en Bosnia, que estudió con los masones y los jesuitas, le llevan a afirmar que detrás de la mayoría de enfrentamientos armados siempre está el interés económico. Una lucha por el control de los recursos que provocará más conflictos en el futuro. «Hay una enorme rivalidad entre una Rusia creciente y unos EEUU decadentes. Putin se nos ha vendido aquí como un monstruo y, sin embargo, goza de buena imagen en el mundo». Pese a todo, Baños observa algo que une a los líderes de ambas potencias: «Putin y Trump promueven un nuevo conservadurismo o vuelta a los valores tradicionales: la oposición a la homosexualidad, el rechazo del aborto… Justo lo contrario de lo que propugna otro mundo ultraliberal financiado por magnates como George Soros».

Rusia y el ‘procés’

¿Qué papel juega España en ese tablero? «Discreto. La geoestrategia la practican los grandes actores internacionales y España es un actor secundario. Intenta mantener cierta influencia, pero no en el plano de la maldad. No tiene ni interés ni capacidad», razona el coronel para, acto seguido, poner en valor los casi 30 años de misiones de paz de las Fuerzas Armadas en escenarios donde franceses y británicos no son bien vistos. «Los españoles nos adaptamos rápidamente a cualquier mercado. El único problema que tenemos es nuestro afán de autodestrucción».

P. Usted pone en duda la implicación de ‘hackers’ rusos en la crisis de Cataluña.

 

R. En el mundo cibernético es realmente complejo saber exactamente de dónde procede una injerencia o un ataque. La trazabilidad se puede ocultar de mil formas. Hay trucos incluso para camuflar el idioma de procedencia.

 
Baños es un rostro televisivo popular. Puede aparecer como experto en Espejo públicocuando se produce un atentado o charlar desenfadadamente en Cuarto milenio sobre el asesinato de Kennedy. Desde su posición, alerta : «Se habla de posverdad y en realidad sería más acertado hacerlo de multimentira». Y añade: «Desde que nos levantamos somos absolutamente manipulados. Lo hemos vivido en Siria e Irak. Se han ocultado las decenas de miles de civiles que han muerto por bombardeos de la coalición internacional y sólo se ha informado de las fosas comunes del ISIS».

 

P. ¿Qué falló en el sistema de Inteligencia español cuando se produjeron los ataques de Barcelona y Cambrils?

 

R. Es difícil hablar de fallo, porque se dieron circunstancias que no son habituales. Hasta ahora los terroristas que habían actuado en Europa lo habían hecho desde un barrio periférico de una gran ciudad. Aquí lo hicieron desde una pequeña población donde sólo había 700 musulmanes. Además, los terroristas eran familia o amigos íntimos y no usaron medios electrónicos para comunicarse. Y tampoco compraron armamento, algo que podría haber activado alguna alerta…

 

P. ¿Teme que España se pueda convertir en cuna yihadista?

 

R. Aquí vivimos en condiciones muy diferentes a las de Francia o Bélgica. Hasta ahora no se habían creado guetos, aunque en Cataluña están empezando a aparecer…

 
A finales de agosto de 2002, el Mando de Fuerzas Conjuntas del Ejército de EEUU llevó a cabo lo que se llamó Millennium Challenge. Se trató del mayor simulacro de guerra de la Historia, costó 250 millones de dólares… y fue un fracaso. «Demostró que la tecnología no siempre vence en los conflictos. La parte humana es muy importante», concluye Baños, que lo mismo señala a Vietnam que a Corea del Norte. Países radicalizados por la amenaza de EEUU a los que la geoestrategia reserva un apelativo: el oso acorralado.