Arrecia seriamente la violencia de todo tipo

 

Algo se está moviendo en España en dirección contraria a la estabilidad democrática, la paz social y el respeto a las instituciones y a las personas. Un movimiento de agitación perfectamente organizado, calculado y con resultados de sangre, odio y sectarismo. Hay señales inquietantes por su visceralidad y objetivos ocultos propuestos. Se ha establecido un frente del feminismo ultra, manejado contra los varones, como colectivo, en el que aparecemos como individuos brutales, capaces de todo tipo de arbitrialidades, violencias de genero y sexuales, lo que supone una afrenta apoyada en estimulaciones ideológicas propias de naciones primitivas e incultas, pero no es así. Responde a una estrategia de destrucción masiva y selectiva a veces de nuestra sociedad, a la que golpean frenéticamente a través de las redes sociales, Internet, medios informativos y movilizaciones ciudadanas en las calles.

 

 

La imagen que damos en el interior y en el extranjero es que este país se ha radicalizado en la última década. Un país bronco, cabreado, violento e intoxicado hasta la nausea. Ante este panorama los partidos extremistas alientan las protestas y entorpecen deliberadamente el dialogo, cierran el consenso, vuelan los puentes y se niegan a las reformas que urgen emprender ante la pasividad del gobierno de Rajoy y los del NO, ES NO. Como ejemplo de lo que describimos ahi van algunos titulares de la prensa murciana recogidos en una semana: «Murcia es la segunda ciudad del país con mas riesgo de sufrir un asalto en la vivienda. Los vecinos de la capital tienen un 36% más de probabilidades de que les roben en casa que los del conjunto de España». «Murcia se sitúa como la quinta provincia con mas sanciones al volante por alcohol y drogas.» «Uno de cada tres conductores sometidos a test dio positivo etílico». «Las violaciones, el trafico de drogas y los asaltos a casas vuelven a repuntar.» «MURCIA SE SITÚA COMO LA CUARTA REGIÓN EN LA QUE MAS AUMENTÓ LA CRIMINALIDAD EN 2017». «Se mantiene la ola de violencia juvenil».

 

Al acusado de abusar de los nietos de su mujer le caen nueve años de prisión. Redada en nueve puticlubs de Fortuna con menores de edad, con nueve detenidos. Hospitalizado en La Arrixaca el pistolero etarra que asesinó al concejal vasco, Blanco. Arrestado por tener sexo con una discapacitada de Los Alcázares. Desarticulada en Cehegín la red de venta de drogas más activa de la región. EL MUÑECO exige 23.662€ al ministro del interior por los tiros que recibió durante su detención. LA FISCALÍA aprieta el cerco a los investigados del Mar Menor y Escombreras.

 

 

La violencia de todo tipo, encarna las tinieblas de una España cada día mas oscura y bronca, que se refleja en las pantallas de las cadenas de televisión, con toda crudeza, animosidad e imprudente frecuencia, buscando morbo y audiencia a cualquier precio, y sin un átomo de pedagogía crítica, lo que a la postre puede alimentar y generar mayor enfrentamiento y estimular mentalmente por patologías de sumo riesgo, que con el consumo desbordado de sustancias toxicas, pueden, sin duda terminar en dramas, muertos y cacerías humanas, llámese violencia de genero, violaciones o agresiones sicológicas. Creo que fue Emilio Castelar el que hizo un diagnostico muy próximo a la verdad sobre la naturaleza de nuestro país: «El menosprecio a las leyes nos ha conducido a la decadencia sin remedio, es el más dramático y el más incurable de nuestros defectos que hacen difícil construir una democracia. Fuera de la LEY es la negación frontal del ejercicio de las libertades». Es momento de recordar la sentencia de Hegel «fiat iustitia ne pereat mundus. (hágase justicia para que no perezca el mundo). No va mucho en una nación como la nuestra que entre el fracaso político, social, ético, permisividad total, impunidad y el ejercicio del «buenísmo» zapateril que ha parido el disparate ácrata del Movimiento Okupa (el más agresivo de Europa). No nos da muchas esperanzas para salir de la crispación en alza y sin frenos.

 

 

 

COLECTIVO OPINIÓN PÚBLICA