Isabel Franco verbalizó, durante la entrevista concedida a eldiario.es de la Región de Murcia, lo que mucha gente piensa políticamente del actual presidente del Gobierno regional. No solo en la oposición o en Ciudadanos, también en muchos sectores de sus propias filas consideran que Fernando López Miras ni estaba ni está preparado para asumir la dirección de una ‘empresa’ con un presupuesto de cerca de cinco mil millones de euros y unos cincuenta mil trabajadores.

Si nos atenemos a las muestras ofrecidas por el presidente en los dos últimos años, que la primera palabra que te venga a la cabeza cuando escuchas su nombre sea «inmaduro» no es un insulto. Más aún, es la manera más fácil de justificar sus auténticas salidas de tono.

No vale ahora que algunos se rasguen las vestiduras cuando callaban al ver a su ‘jefe’ tratar a los afiliados y afiliadas en una asamblea como si fueran niños de párvulos: ¿Cómo os sentís de orgullosos de ser españoles? ¿así, o así? ¿ya no se acuerdan?, o cuando en plena entrevista en televisión española, suelta un «yo he venido a conocer a Paz Vega».

Sin olvidarnos el lamentable episodio infantil de las fiestas de Yecla, donde él y su entonces consejera de turismo, hoy diputada, se comportaban como dos adolescentes que avergonzaron hasta al propio regidor yeclano. Porque lo de los calcetines blancos en el aeropuerto de Corvera no fue inmadurez, eso tiene otro calificativo.

En el plano institucional, sin duda, el galimatías que ha montado en la administración regional tampoco ofrece grandes dosis de madurez, pues la ha convertido, en apenas dos años, en una organización más vetusta, pesada, descoordinada y desorientada, donde el desgobierno es algo más que latente.

Dejando de lado la figura de López Miras, lo que más me llamó poderosamente la atención de Isabel Franco en su entrevista fue que es una mujer que no duda y que su mensaje es claro, más allá de los calificativos que dijo de compañeros, adversarios o socios de gobierno.

Se podrá rebatir o desmentir sus afirmaciones, sobre todo en lo concerniente a cómo se desarrollaron las negociaciones entre PSOE y Cs, pero encontrar gente en política que habla claro siempre es una bocanada de aire fresco.

Resulta curioso también cómo la portavoz del gobierno, Ana Martínez Vidal, a la que en la entrevista la vicepresidenta defendió a capa y espada, ha salido en tromba a defender a Miguel Sánchez, el único cargo público de Ciudadanos en Madrid. La misma Vidal que, hasta hace unos días, defendía que Fran Hervías debía seguir como secretario de Organización de Cs, cargo del que anunció ayer su dimisión  (¿terminará en Aguas de Barcelona?). Imagino que ahora la portavoz habrá visto en la  figura del caravaqueño Sánchez un clavo ardiendo al que agarrarse ante los cambios que se avecinan.

Lo que es evidente es que las relaciones en el gobierno regional se van a tensar, pero no por culpa de la vicepresidenta sino de la estrategia que siguió Ciudadanos impuesta desde Madrid al apoyar un pacto que nació con demasiadas taras, incluida la inmadurez del presidente.

Dentro de poco, tal y como anunciamos, llegarán los presupuestos. El presidente no se puede permitir el lujo de abrir una crisis y aguantará su actual estructura, pero todo dependerá de los ‘separatistas’ de Vox.

Allí, en la Asamblea, es donde se verá si el Gobierno dobla la espalda ante los cuatro diputados del grupo ultraconservador o, por el contrario, son capaces de presentarse como un Gobierno fuerte y estable. Hagan sus apuestas, gracias a PP, Cs y Vox, hay muchos sitios donde apostar. VIVE LA SUERTE.

 
 

FUENTE: ELDIARIO