El PSOE prevé cerrar esta semana la elaboración de una propuesta programática para la formación de una “alternativa progresista” de gobierno en la convicción de que su eventual aliado, Podemos, no podrá rechazar un acuerdo sobre esas bases.

Los socialistas quieren salir del debate sobre “los sillones” para centrarse en un acuerdo programático en el que el grupo que lidera Pablo Iglesias, pero también otras organizaciones progresistas, tenga grandes dificultades para justificar un rechazo.

Esta será la estrategia para los próximos días en los que el líder del PSOE y presidente interino del Gobierno, Pedro Sánchez, prevé seguir entrevistándose con organizaciones sociales de diverso carácter.

Acuerdo programático

Los socialistas quieren sacar la negociación del debate del “quién” para centrarse en el “qué”

Sánchez ya dejó claro el pasado jueves cuando se desplazó a las Canarias para visitar las zonas afectadas por los grandes incendios registrados este año que no tiene prisa para poner en marcha la negociación para la consecución de un acuerdo. “Habrá tiempo para hablar”, respondió a los periodistas que le preguntaban en Canarias sobre la investidura.

Y ayer, en la reunión del G-7 a cuya clausura fue invitado a participar con el anfitrión de este encuentro, Emmanuel Macron, el presidente volvió a dar muestras de que, pese a que falta menos de un mes para que la investidura decaiga, no tiene prisa en centrarse en la pugna por su renovación en el cargo.

La presentación del documento para la construcción de una “alternativa progresista” de Gobierno debería ser el punto de partida de estas negociaciones con Podemos pero no sólo con ellos. Sánchez adquirirá el compromiso de que este programa, consensuado con sus eventuales aliados, será el que aplicará si renueva su cargo.

El documento

La “alternativa progresista” pretende ser irrechazable para Podemos

La idea es pasar del quién al qué y lograr que la polémica sobre a qué formaciones políticas pertenecen los ministros del nuevo ejecutivo quede desplazada por los compromisos adquiridos con los eventuales aliados. No obstante y aunque el PSOE y el Gobierno siguen manteniendo que la coalición es imposible, Pedro Sánchez podría dejar la puerta abierta a otras fórmulas de colabora-ción como sea la integración de personas de otras sensibilidades políticas a su ejecutivo. Es decir, no habrá ministros de Unidas Podemos en el nuevo gabinete pero no necesariamente todos tendrían que ser afines al PSOE.

Durante la negociación de la investidura fallida, los socialistas ya ofrecieron a Unidas Podemos la incorporación al Gobierno de personas expertas en distintas materias que sean independientes aunque fácilmente identificables con el espacio político de Unidas Podemos. Otra fórmula que el PSOE puso encima de la mesa fue el de incorporar a miembros de la formación morada en segundos escalones del gobierno, es decir, de secretarios de Estado o directores generales hacia abajo.

El programa de gobierno que presentará Pedro Sánchez en los próximos días a los partidos políticos incluirá las medidas que su ejecutivo llevará a cabo en todos los ámbitos, pero los socialistas dan especial importancia a determinados sectores, precisamente aquellos a los que aspira Unidas Podemos en la formación de un gobierno de coalición. Los relacionados con trabajo y mercado laboral; transición ecológica, ciencia e innovación y el tercer sector o todo lo que abarca la denominada Economía Social.

Conversaciones

Tan pronto acabe la presentación de este documento el PSOE empezará a negociar

La intención de Pedro Sánchez es haber concluido sus reuniones con los representantes de los partidos y en especial con Unidas Podemos a mediados de septiembre. En ese momento podría tener ya claro si hay posibilidades de acuerdo con Pablo Iglesias y las demás formaciones políticas para proceder a la investidura, que requiere unos trámites, desde una ronda de consultas del rey Felipe VI, a la convocatoria del pleno de investidura y su celebración, en primera y segunda ronda.

Todo eso debe producirse antes del 23 de septiembre, porque si en esa fecha no hay un presidente, las Cortes se disolverán de forma automática para celebrar elecciones el 10 de noviembre.

 

 

FUENTE: LAVANGUARDIA