El predecible acuerdo entre UIDM y Cs retumba de nuevo en Mazarrón. La concordancia entre ambos partidos permitiría al grupo independiente fortalecer sus planes programáticos y al “Equipo de Gobierno” funcionar con más soltura ante la C.A.R.M. ¿Puede tener este “convenido maridaje hacia el centro” mayores consecuencias en la política local? Probablemente.

Una preciosa balada de Los Panchos dice que “la distancia es el olvido”, y un certero refrán que “del roce nace el cariño”. Sin embargo, al Vicealcalde Ginés Campillo, que el PSOE haya estado alejado del poder absoluto de la mayoría tanto tiempo, no le hace olvidar las épocas en que mandó, y mucho. De ahí que sus instrucciones sean claras y precisas. “Hay que sumar para crecer y ganar cuotas de poder ahora. Como sea y donde sea”. Con Ciudadanos, mostrándose como un posible socio de gobierno serio y leal sería lo más lógico.                                                                  

Con un PSOE en manos de los “Sociolistos Ochentame” creando un inestable vivero de inexpertos candidatos existen serias dudas de cara al futuro. Véase sin ir más lejos, el precipitado júbilo de algunos yoghurines manseados en la órbita del “Asesor Cibernético”, postulándose insolentes y promoviendo el retorno de gregarios del pasado de cara a próximos movimientos electorales internos y externos. O bien concertando oscuros y populistas cambalaches con peperos acordes para calentar la calle o bloquear el Consistorio al estilo “Plaza de Abastos”.                                                                                                                       

Cada vez resulta más complejo, saber a qué atenerse cuando toca hablar del socialismo mazarronero y su amplia panoplia ideológica, que nunca acaba con el cainismo autocrático, los enfrentamientos destructivos ni las traumáticas cruzadas entre conciliábulos.                                                      

En estos meses convulsos que vivimos, hemos asistido al clamoroso distanciamiento de su impenitente negociador en los “despachos influencers” con su célebre camarilla de partido, para reorganizarse, presionar y someter a los ediles de la bancada progre en el Gobierno Municipal. El “gurú fáctico del Sanedrín” no ha digerido bien el mal trago de no aceptar sus prebendas…Probablemente. Que los suyos pedían una prima de fichaje excesivamente alta que ha sido el detonante de la espantada y la amenaza de enfriar o desmontar los acuerdos de gobernanza…Probablemente. Que en UIDM quieren modificar por momentos los asuntillos negociados de antemano para seducir a Cs…Probablemente. Que nunca ha existido preacuerdo con el partido liberal a espaldas del PSOE y sí con VOX como se percibe…Probablemente.                                                                                                                                          

Y así un sinfín de medias verdades que solo los protagonistas y sus benefactores sabrán, o ni siquiera. La realidad, es que hoy quien ocupa el sillón de tersssiopelo es Miras, Gaspar Miras. Del Regidor Municipal, también comentan sus bondades y cuentan sus torpezas…Lógicamente. Que anteriormente le fue mal con otra facción del partido por estar mal  asesorado…Lógicamente. Que antaño sus mentores le vendieron en una cuestión de dudoso trasfondo “sin comerlo ni beberlo”…Lógicamente. Que ha vuelto más maduro y tenaz, aunque un tanto obcecado… Lógicamente. Que iba a ser sacrificado en una solución de tránsito para el partido a la desesperada…Lógicamente. ”SOLO EL TIEMPO LO DIRÁ”…Probablemente.                

 

 

Interpreta Campillo, y con no poca razón, que el partido que el alcalde de Mazarrón quiere organizar a partir del “ruido de sables”en C-Progreso, acabe por situar de lleno a los socialistas en la vida pública mazarronera y ganarse la máxima confianza ciudadana. El máximo dirigente del PSOE en el consistorio mazarronero, Gaspar Miras, amigo personal del Mago de la parábola socialista y persona de la máxima confianza del aparato, seguramente ha recibido ya un encargo claro: pactar con Ciudadanos para ver si sus socios de gobierno son sinceros.

Ese pacto, que ya anunciamos hace tiempo por la predisposición de Ginés Campillo y parte de su equipo, puede ahora ver la luz. En un matrimonio de conveniencia no hay que buscar amor, puesto que la razón del mismo es el beneficio y no el sentimiento. “Si la intención de favorecer el desarrollo de un gobierno de centro en Mazarrón”es cierta, socialistas e independientes, obtendrán peso y presencia en la Comunidad Autónoma como en el Gobierno Regional, y a los mazarroneros de toda índole los tendrán más en cuenta, llegando con prontitud y eficacia a Consejerías e Instituciones Regionales. Derechos Sociales, Economía, Turismo y Comercio entre otras, son algunas que dirige Cs, así como otras importantes concejalías de las grandes ciudades en la Región.

Hay más asuntos de calado político que Miras, Campillo y todo el “Equipo de Gobierno” tendrían a su alcance por acoplar a las ediles del partido naranja, que las relaciones institucionales entre el Ayuntamiento y la Comunidad, porque con el Estado se presuponen fluidas. Se establecería una magnífica plataforma desde un nexo común para tender puentes y derribar barreras, hacerse las fotos que luego van calando en el inconsciente del electorado, o tutear a las todopoderosas empresa públicas y privadas de la Región que aglutinan en opacos consorcios toda la organización de empresas municipales, regionales y nacionales. Casi nada.

No solo eso ganan los socialistas. Su líder regional prevé más pronto que tarde tensos desafíos en Princesa y nuevos comicios a no mucho tardar, para ello quiere estar preparado. Una vía de pacto abierta con Ciudadanos lo más amplia posible, le permitiría fortalecerse y poder controlar ésa titubeante seguridad que intenta mantener. El acuerdo en Mazarrón, que ha sido tradicionalmente el laboratorio de pruebas políticas para la región, va más allá. Estamos asistiendo al intento de reeditar la fórmula del tripartito, aunque la diferencia es que en este caso con tan solo un 40% de electorado progresista y un 60% conservador, la parte más débil es la de los socialistas.

No todos en el Partido Socialista están de acuerdo con este pacto, pero tampoco hay nadie que quiera aparecer públicamente como aguafiestas de la legislatura, y más ahora cuando se vuelve “a pisar moqueta”. Aunque no deja de ser curioso que El Primer Edil y su entorno femenino tengan dudas al respecto pese a ser los grandes beneficiados del acuerdo en ciernes.                                                                                                                                   

Lógicamente…Hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que se pueden llegar a imaginar… !!Probablemente!!                                                                                     

 

 

COLECTIVO “EN CLAVE TRANSPARENTE”