La posible apertura de un expediente sancionador al cabo del Ejército de Tierra Marcos Santos Soto por participar en un manifiesto publicado como reacción a la «declaración de respeto y desagravio al general Francisco Franco Bahamonde» firmada por varios centenares de militares españoles reservistas o ya jubilados, lleva a nuestra Asociación a realizar las siguientes consideraciones y tomar posición al respecto.

Para nuestra Asociación, en primer lugar, es una nuestra más de un posicionamiento equidistante que se viene manteniendo en relación con la figura del general, de la dictadura a la que sometió a los españoles durante casi cuarenta años. Consecuencia de esa equidistancia es que haya podido prosperar, tras otros cuarenta años de democracia, una declaración de reivindicación de la figura de un militar gobernarte golpista y dictador.

Por otra parte, todos los militares, como funcionarios públicos al servicio de España que son, juran la Constitución y trabajan para el bienestar de todos los ciudadanos, de todos; lo que hicieron los militares golpistas en 1936 se llama sedición, defender su ejemplo es traicionar ese juramento como lo hicieran aquellos militares en su día.

Ya va siendo hora de la democratización interna de las Fuerzas Armadas y de la libertad de expresión y organización de sus integrantes. No deben caber castas cerradas y verticales en ningún Estado de Derecho que se precie de serlo. Su existencia refleja la escasa calidad democrática en que estamos sumergidos.

Todos los militares españoles, en ejercicio, en la reserva o retirados, reciben una paga o pensión del Estado, que se financia con los impuestos del contribuyente; el hecho no estar en activo no debe hacer que se les mantenga impunes, la simple defensa del dictador debería suponer la suspensión de sueldo, por violación manifiesta de su juramento democrático.                                         

 

ASOCIACIÓN FORO POR LA MEMORIA DEMOCRÁTICA