El último Pleno Municipal de 2.020 resultó infausto para la coalición que está al frente del Consistorio en Mazarrón: alguna imperfecta intervención desveló el “cambalache impúdico” y los “oscuros tejemanejes” que han estallado en la empresa de limpieza “Bahía de Mazarrón, provocando un monumental escándalo y dejando al descubierto en voz del edil responsable las consabidas martingalas producidas. Algún que otro periodista le concedía una pícara sonrisa al asunto, que casualmente después no ha sido articulado en ningún medio que cubrió el notable y desdichado acontecimiento plenario. Tampoco nadie en la oposición ha logrado traspasar la barrera del sonido mediático. “Como los monos de Gibraltar, se tapan los ojos para no mirar”.    

La desconexión bipartidista acerca a UIDM cada vez más a los resultados del Partido Popular, que seguirá ganando las elecciones cada vez por menos, mientras que los socialistas se van hundiendo poco a poco. Además, según se palpa en la calle, los ciudadanos piensan que el líder independiente gestionaría mejor que cualquier popular el Ayuntamiento, una vez sacado de escena el único concejal capaz de hacerle frente en el combate político. El mismo novel popular que sigue reteniendo el ‘ranking’ de popularidad, aún bastante por delante del líder independiente. ¿Significativo todo ello? No tanto, quizá. Más importante, en la búsqueda tabernaria y callejera, es otro hallazgo, obvio por lo demás: solo PP y Cs serían capaz de desmontar la extraña coalición PSOE – UIDM. Pero eso exigiría, desde luego, que tanto socialistas como populares lo quisiesen. Y dudo que en el “Sanedrín Fáctico” quieran. “Como los monos de Gibraltar, se tapan los ojos para no mirar.”

Algunos medios insisten en citar fuentes bajo la tutela clientelar, en el sentido de que el partido socialista no toleraría que en el Ayuntamiento triunfasen las tesis populistas de VOX y UIDM, alargando hasta el final el convenido maridaje para calcular la posibilidad de repetir otra patrocinada alianza. En el “aparatichi” regional, a pesar de secundar la “coaptación funcionarial” para fortalecer el pacto, consideran que eso sería un despropósito contrario al “statu quo”, y hacen oír tambores de guerra: no lo aceptarían. Se trata, ya lo sabemos, de una guerra más en el seno de un gabinete ideológicamente imposible, en el que se alientan nada menos que dos visiones contrapuestas sobre la forma de Gobernar y, en general, sobre muchas cuestiones de ética y, obviamente, de estética. Que dicen que es, la estética, junto con los diferentes sentidos del humor y el protocolo, lo que más divide a los dos bandos. Lo que no se ha comprobado hasta ahora es si ese concepto, el humor, anida en el alma y la mente de alguno de los integrantes del Equipo de Gobierno. “Como los monos de Gibraltar, se tapan los ojos para no mirar”.

Es evidente que, si la oposición supiese aprovechar tantas vías de agua, que desde luego quebrantan e imposibilitan las promesas de PSOE y UIDM de que mantendrán la composición de su Gabinete durante toda la Legislatura, el fin de la coalición tal y como está, ahora que se aproxima su segundo aniversario, se aceleraría. Miras no quiere tratos con Cs ni, probablemente, en el fondo de su alma, Campillo tampoco. Pero tendrán que hacerlos en torno a una futura gobernanza municipal –que es una buena e irrenunciable idea–, con la que está cayendo y el panorama que se atisba. Ambos han tendido manos poco convincentes al partido liberal, tampoco se distancian de Vox, y aunque el bipartidismo conviene en las sombras, se mantienen incómodamente aferrados a un pacto de interés que no les deja dormir. Otra cosa, mantener la guerra sobre estas cuestiones, empieza a ser hasta inviable. Y la incomodidad, por mucho que digan que las relaciones entre los coaligados son excelentes, lo mismo que el insomnio, existen. “Como los monos de Gibraltar, se tapan los ojos para no mirar”.

Decir que el ciudadano medio no está capacitado para opinar y decidir sobre temas complejos de gobierno, algo que, dicho así, puede parecer razonable, no es sino otra trampa más para que una camarilla de golfos bien pagados por los dueños del poder, mangoneen y destrocen nuestras vidas. La realidad es que el ciudadano no va a hacer siempre eso, sino que alguna vez elegirá representantes honestos para que lo hagan. Hay algo en la personalidad de nuestros dirigentes públicos que se resiente de las “cosas bien hechas”, e inversamente, algo que atrae a los conflictos, a los enigmas y latrocinios. Si algo ha quedado claro en este año y medio largo de irregular coexistencia es que el autoritarismo es fuente permanente de inestabilidad, de confrontación y de una productiva fábrica de ineficacia. “Como los monos de Gibraltar, se tapan los ojos para no mirar, cruzan los dedos y piden al cielo que un rayo divino les vuelva normal”.

 

 

COLECTIVO “EN CLAVE TRANSPARENTE”.