Ciudadanos es, desde el domingo por la noche, un partido a la deriva en la Región. Ni los militantes de base ni los principales cargos saben a estas horas qué será de la formación naranja. La imagen de la noche electoral, de auténtica desolación, contrasta con la euforia de hace apenas unos meses, cuando incluso se llegó a soñar con el ‘sorpasso’ al PP. En abril, Albert Rivera presumía en un mitin en la plaza de Europa de su «tándem con Murcia». La Región era un feudo liberal, una de las circunscripciones más fieles a la marca. Pero tras el hundimiento del domingo, Rivera es ya pasado en la política española, como también lo es su idilio con Murcia.

En apenas seis meses se han perdido casi 100.000 votos (el 65% de los sufragios obtenidos en abril) y los dos diputados nacionales. Ciudadanos ha pasado de tercera a quinta fuerza política, por detrás de Podemos. El vendaval ultraconservador se ha llevado a los naranjas por delante, y solo el futuro permitirá resolver la principal incógnita: si el partido será capaz de resurgir de sus cenizas o si se ha convertido ya un zombi político en la Región. De momento, los cargos regionales de Ciudadanos se agarran al pacto de gobierno con el PP como los pasajeros del ‘Titanic’ a los botes salvavidas. Fuera las aguas están heladas, y nadie quiere terminar como DiCaprio.

«Por la estabilidad»

Al menos a corto plazo, la continuidad del Ejecutivo parece garantizada. «El pacto de gobierno es un documento firmado entre el PP y Cs, y publicado para que todos los ciudadanos y ciudadanas de la Región lo conozcan. Es nuestro compromiso para dotar de estabilidad al Gobierno y permitir que la Región avance», señala la vicepresidenta y consejera de Igualdad y Política Social, Isabel Franco. «Tenemos un gobierno de solo dos meses y medio, no se pueden extrapolar estos resultados ni a lo autonómico ni a lo municipal», subraya, por su parte, Ana Martínez Vidal, la consejera portavoz. «Seguiremos trabajando y regenerando la política desde este gobierno de coalición», zanja.

Las diferentes sensibilidades en el seno de la formación naranja parecen coincidir en la continuidad del Ejecutivo de coalición. Así, el diputado regional Juan José Molina, que apuesta por «analizar si nos hemos alejado del centro», advierte de que «no es momento de repensar un pacto que está funcionando, que ha dado lugar a un buen gobierno». Tampoco el cabeza de lista de Ciudadanos al Congreso, Miguel Garaulet, ve en estos momentos motivos para dar por roto el pacto ni para apoyar una moción de censura del PSOE, aunque no lo descarta en el futuro. Dependerá de si el PP «incumple», advierte. Garaulet achaca parte del mal resultado a la decisión de mantener al PP en San Esteban. ««Según la encuesta del Cemop, el 39% de nuestros votantes no estaban de acuerdo con nuestra política de pactos», recuerda.

Una olla a presión

Ciudadanos es en estos momentos un partido descabezado, y en la Región conviven diferentes sectores enfrentados de forma soterrada. La olla a presión puede estar a punto de estallar. La secretaria de Organización, Valle Miguélez, señalaba el domingo por la noche que los cambios en el organigrama regional dependerán de la nueva dirección nacional que surja del congreso extraordinario. Ana Martínez Vidal, que no estuvo en la sede el domingo por la noche -asegura que tenía fiebre- publicó un tuit que ha dado que hablar. «Los ciudadanos nos han lanzado un mensaje y he recogido el guante. No os vamos a defraudar. Comenzamos una nueva etapa en Ciudadanos Región de Murcia», anunció.

Su falta de sintonía con Isabel Franco es un secreto a voces, y así lo confirman diferentes miembros del partido. Mientras Martínez Vidal ejerce de portavoz del Ejecutivo regional sin salirse del carril, Franco ha protagonizado desde una carta crítica a Fernando López Miras por la crisis del Mar Menor hasta una desautorización en toda regla a la Consejería de Hacienda, tras revelar ‘La Verdad’ la existencia de partidas presupuestarias sin ejecutar en el IMAS.

Además, en el partido conviven quienes desde un principio apostaron por el pacto con el PP y quienes en los grupos de WhatsApp pusieron el grito en el cielo cuando, la semana pasada, el partido dio sus votos en Murcia a pedáneos de la extrema derecha.

El presidente de la Asamblea Regional, Alberto Castillo, fue el primero en cuestionar, con la debacle aún en caliente, el giro a la derecha de Ciudadanos. «Hay que volver a los orígenes», advirtió. El diputado regional Juan José Molina apunta en una dirección parecida. «Es posible que nos hayamos equivocado en la estrategia. Hay cosas que no se han hecho bien», reflexiona. «Tenemos que estudiar si es que nos hemos alejado del centro o si no hemos escuchado a los votantes de las diferentes regiones», añade. También el cabeza de lista al Congreso, Miguel Garaulet, admite que la apuesta por gobernar con el PP ha tenido un coste electoral.

Isabel Franco defiende que Cs siempre ha sido «un partido de centro», lo que ha permitido «pactar con derecha e izquierda», si bien «siempre hemos dicho que nuestro socio preferente era la derecha». Preguntada sobre si votar a favor de pedáneos de Vox es compatible con posiciones de centro, la vicepresidenta no respondió.
 
 

FUENTE: LAVERDAD