Con estos sondeos, para Marisol Vivancos son vitales las dos semanas que tiene por delante

Marisol Vivancos, la candidata por Cs a la alcaldía de Mazarrón arranca la campaña con buenos augurios demoscópicos. Después de una legislatura para olvidar, marcada por el voto incondicional de UIDM a la investidura de Alicia Jiménez, la inestabilidad interna del PSOE y los frecuentes cambalaches, experimentos con gaseosas caducadas y dudas sobre el papel que Ciudadanos sin hacer partido debía jugar ante quien pretendía robarle cientos de votos, ahora sí, «va a por todas”.

Los socialistas no podían digerir que con los tres concejales actuales habían tocado suelo, bueno dos, porque el grupo acabó como el rosario de la aurora entre dimisiones y abandonos. La vieja política sostén del bipartidismo más rancio de “quien se mueve no sale en la foto”, impera de nuevo en C-Progreso. Pero ya en el sondeo anterior, la renovada formación naranja sin apenas darse a conocer, arañaba un incómodo empate, concejal arriba concejal abajo en la horquilla electoral, con PP y PSOE. Tres semanas después, con la candidata consolidada en el cargo, y a pesar de la buena ola sobre la que el PSOE cabalga con el triunfo de Pedro Sánchez en las generales, Marisol puede protagonizar el sorpaso a su antiguo compañero de partido y candidato socialista al trono de “tersssiopelo” municipal.

Pero no está libre de obstáculos el camino a la alcaldía para ella. Porque si bien el triple casi-empate entre PSOE, PP y Cs dibuja una mayoría absoluta entre dos fuerzas, que aún tendrían el colchón de UyyyDiosMio, cizañeando y expectante a lo que toque, en retroceso, la tortuosa relación entre ambos no garantiza que los de Campillo se lo fuesen a poner fácil a los populares. Por el otro lado del tablero, el estilo barriobajero del “asesor cibernético” sociolisto, que siempre encuentra “tontos útiles”  o “ascáridos baboseantes”, rompe cualquier falsa expectativa. Porque los indecisos y abstencionistas serán clave para que la balanza caiga de un lado o de otro. Y porque si quien desempata es el PP de Alicia, los socialistas tendrán menos capacidad de maniobra.

Por eso para Marisol, son vitales las casi dos semanas de campaña electoral que tiene por delante. Abrir brecha con el partido que le robó los votos en 2.015, es lo que determinará con qué cartas se presentará a un escenario en el que los acuerdos (si no de gobierno, sí de investidura) parecen inevitables. Ciudadanos pisa firme y seguro en el envite electoral, con cierto ímpetu y ganas de hacerlo bien, pero también lo que suceda con la investidura de Sánchez en Madrid y el abanico de posibilidades que se abra en Centro Fama, condicionará el camino a seguir en Mazarrón.               

RUBÉN GONZÁLEZ