La economía global está viviendo las consecuencias telúricas de lo que conoce como cisne negro, un acontecimiento sistémico que se ha manifestado en su peor forma: como una pandemia global; tocaría entonces racionalizarlo y ver las vulnerabilidades o fragilidades del sistema para aminorarlas. Esos serían los tres elementos más básicos de la proposición de Nassim Taleb, investigador al que no se le ha hecho el caso necesario, salvo en Singapur, donde en 2013 ya evaluaron con él los efectos de una pandemia, pues en estos tiempos priman los egoísmos por sobre la racionalidad.

Sobre el primer elemento, el hecho en sí, somos sujetos pasivos y sabemos que empezó en una ciudad donde hay uno de los laboratorios de guerra biológica más potentes del mundo, que se actuó mal en la contención y que se ha perseguido a quienes criticaron esto, incluido un empresario que ha desaparecido. Curiosamente, también han querido, junto a sus aliados iraníes, a los que infectaron, culpar a Estados Unidos del mismo al tiempo que le entorpecían las compras de insumos para combatir la pandemia, haciendo que Peter Navarro diseñara un plan para reducir la dependencia de China, un proveedor nada fiable. Además, se ha insistido en el origen animal, que ya han tenido otros casos y, aunque otros países también, allí no lo arreglan, destacando luego la publicidad de estudios científicos demostrando que el virus no es artificial, como si eso excusara su uso como arma biológica, cuando ya ha habido temas de espionaje bacteriológico chino en Canadá.

Por lo visto, el comunismo, una de las ideología con crímenes record que aún gobierna, tiene patente de corso y se racionaliza así, blanqueándolo. Por supuesto, el pueblo chino no tiene ninguna culpa y dudo que a esta «peste» la denominen «gripe china», o similar, porque ese «racismo» solo se lo hicieron a los españoles por no censurar ni mentir sobre una pandemia. ¿Y las fragilidades del sistema? Eso da igual, lo que importa es la lucha, mantenimiento y conquista del Poder mientras se blanquea la tiranía.

Peste de casta

Luego, en España, donde también es guay ser comunista y nacionalista identitario, otro detritus histórico, tenemos a ambos politizando la tragedia desde distintos entes estatales. Ambos mesianismos políticos buscan destruir naciones de forma violenta al tiempo que algunos se hacen multimillonarios. Para colmo, el gobierno central lo detenta una coalición comunista-progresista y, como saben, el Progresismo no tienen nada que ver con el progreso, sino con alcanzar lo mismo que el comunismo pero de forma progresiva, que es de donde viene su denominación. O sea, tres tazas. El contraste con el pueblo español o nuestros inmigrantes chinos no podía ser mayor.

Finalmente, destaca esa especie de cártel mediático, que no se investigará nunca porque el establishment no se va a investigar a sí mismo, donde sus predicadores están mañana, tarde y noche, controlando la narrativa y predicando su credo progresista. A ellos se une un ejército de troles en las redes sociales atizando a quienes denuncian o arriman el hombro, sea el Rey, Amancio Ortega, el Ejército (o lo que queda) o los médicos y enfermeros desesperados. Han pasado de calificar de alarmistas (después de lo que dijeron del Ébola) y conspiranoicos a quienes daban alertas, a machacarnos con «quién podría prever esto»; pues mucha gente competente, honesta y valiente a la que se ha perseguido y persiguen para que no ponga en peligro el momio, porque todo esto pende, directa o indirectamente, de lo público y algunos se hacen millonarios.

Estamos, como hemos dicho tantas veces, ante un orden y un pensamiento dominantes en avanzada degeneración, que irá a peor. De nuevo la lucha por el poder para enriquecerse y ahora tratan de escurrir la culpa del montón de muertos y del desastre económico, un tema, este último, que dado el ambiente y la tragedia nacional, no apetece explorarlo, pero ha de hacerse.

Ciclo económico

Este «black swan» o cisne negro, que no impone una baja forzosa por riesgo de enfermedad a una parte importante de la población activa, traerá una recesión más fuerte de la ya esperada y, hablar de recesión, es hablar de ciclo económico; además, como la cuarentena no puede mantenerse indefinidamente, habrá que ir relajándola, centrándose en los grupos de riesgo y, ayudada por los gigantescos planes de estímulo (paga el de atrás), la economía irá recuperándose, pero ojo, dicha recuperación hay que enmarcarlas en el Ciclo Largo (siguiente gráfica) que nos dice que será lenta, después del fuerte rebote inicial. Además, el menor crecimiento del PIB nominal hará más difícil pagar el abultado endeudamiento y el menor crecimiento real, también afectado por la nueva deuda y el daño en los balances de empresas y particulares, hará más difícil recuperar el empleo y el equilibrio fiscal.

Luis Riestravozpopuli autores

Luis Riestra

OPINIÓN

Cisne negro, peste roja y el Ibex 35

Han pasado de calificar de alarmistas y conspiranoicos a quienes daban alertas, a machacarnos con «quién podría prever esto»

Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias. EFE

La economía global está viviendo las consecuencias telúricas de lo que conoce como cisne negro, un acontecimiento sistémico que se ha manifestado en su peor forma: como una pandemia global; tocaría entonces racionalizarlo y ver las vulnerabilidades o fragilidades del sistema para aminorarlas. Esos serían los tres elementos más básicos de la proposición de Nassim Taleb, investigador al que no se le ha hecho el caso necesario, salvo en Singapur, donde en 2013 ya evaluaron con él los efectos de una pandemia, pues en estos tiempos priman los egoísmos por sobre la racionalidad.

Blanqueando el Comunismo

Sobre el primer elemento, el hecho en sí, somos sujetos pasivos y sabemos que empezó en una ciudad donde hay uno de los laboratorios de guerra biológica más potentes del mundo, que se actuó mal en la contención y que se ha perseguido a quienes criticaron esto, incluido un empresario que ha desaparecido. Curiosamente, también han querido, junto a sus aliados iraníes, a los que infectaron, culpar a Estados Unidos del mismo al tiempo que le entorpecían las compras de insumos para combatir la pandemia, haciendo que Peter Navarro diseñara un plan para reducir la dependencia de China, un proveedor nada fiable. Además, se ha insistido en el origen animal, que ya han tenido otros casos y, aunque otros países también, allí no lo arreglan, destacando luego la publicidad de estudios científicos demostrando que el virus no es artificial, como si eso excusara su uso como arma biológica, cuando ya ha habido temas de espionaje bacteriológico chino en Canadá.

Por lo visto, el comunismo, una de las ideología con crímenes record que aún gobierna, tiene patente de corso y se racionaliza así, blanqueándolo. Por supuesto, el pueblo chino no tiene ninguna culpa y dudo que a esta «peste» la denominen «gripe china», o similar, porque ese «racismo» solo se lo hicieron a los españoles por no censurar ni mentir sobre una pandemia. ¿Y las fragilidades del sistema? Eso da igual, lo que importa es la lucha, mantenimiento y conquista del Poder mientras se blanquea la tiranía.

Peste de casta

Luego, en España, donde también es guay ser comunista y nacionalista identitario, otro detritus histórico, tenemos a ambos politizando la tragedia desde distintos entes estatales. Ambos mesianismos políticos buscan destruir naciones de forma violenta al tiempo que algunos se hacen multimillonarios. Para colmo, el gobierno central lo detenta una coalición comunista-progresista y, como saben, el Progresismo no tienen nada que ver con el progreso, sino con alcanzar lo mismo que el comunismo pero de forma progresiva, que es de donde viene su denominación. O sea, tres tazas. El contraste con el pueblo español o nuestros inmigrantes chinos no podía ser mayor.

Finalmente, destaca esa especie de cártel mediático, que no se investigará nunca porque el establishment no se va a investigar a sí mismo, donde sus predicadores están mañana, tarde y noche, controlando la narrativa y predicando su credo progresista. A ellos se une un ejército de troles en las redes sociales atizando a quienes denuncian o arriman el hombro, sea el Rey, Amancio Ortega, el Ejército (o lo que queda) o los médicos y enfermeros desesperados. Han pasado de calificar de alarmistas (después de lo que dijeron del Ébola) y conspiranoicos a quienes daban alertas, a machacarnos con «quién podría prever esto»; pues mucha gente competente, honesta y valiente a la que se ha perseguido y persiguen para que no ponga en peligro el momio, porque todo esto pende, directa o indirectamente, de lo público y algunos se hacen millonarios.

Estamos, como hemos dicho tantas veces, ante un orden y un pensamiento dominantes en avanzada degeneración, que irá a peor. De nuevo la lucha por el poder para enriquecerse y ahora tratan de escurrir la culpa del montón de muertos y del desastre económico, un tema, este último, que dado el ambiente y la tragedia nacional, no apetece explorarlo, pero ha de hacerse.

Ciclo económico

Este «black swan» o cisne negro, que no impone una baja forzosa por riesgo de enfermedad a una parte importante de la población activa, traerá una recesión más fuerte de la ya esperada y, hablar de recesión, es hablar de ciclo económico; además, como la cuarentena no puede mantenerse indefinidamente, habrá que ir relajándola, centrándose en los grupos de riesgo y, ayudada por los gigantescos planes de estímulo (paga el de atrás), la economía irá recuperándose, pero ojo, dicha recuperación hay que enmarcarlas en el Ciclo Largo (siguiente gráfica) que nos dice que será lenta, después del fuerte rebote inicial. Además, el menor crecimiento del PIB nominal hará más difícil pagar el abultado endeudamiento y el menor crecimiento real, también afectado por la nueva deuda y el daño en los balances de empresas y particulares, hará más difícil recuperar el empleo y el equilibrio fiscal.

Long Economic Cycle Phases.

Long Economic Cycle Phases. Luis Riestra Delgado

Crash relámpago o Blitzkrach

Una forma de estimar la profundidad de la recesión es ver qué pasa en los mercados de acciones y, de la misma manera que enmarcamos la recesión en el ciclo largo, otro tanto debemos hacer con la bolsa, pues sus fases seculares dependen del mismo y ahora estamos, salvo en Estados Unidos, en una fase secular bajista (siguiente gráfica, las prolongaciones punteadas eran escenarios de recesión antes del black swan; también se ve el crash durante la gripe de 1918-20), significando que, en términos reales (descontada la inflación o la deflación), si no se hace una buena gestión general, el índice cada vez vale menos hasta que capitula y buena parte de los inversores abandonan la bolsa.

El modelo lo hemos explicado muchas veces desde hace diez años y, resumiendo mucho, tanto la estrategia de «comprar y mantener» como la llamada valor, son ruinosas en esta fase secular; no se debe operar así. También hemos advertido, la última vez hace seis meses en «Valor bursátil en tiempos de Trump y Powell», un artículo que conviene repasar, que el pequeño inversor tiene que estar preparado para liquidar casi el 100% de su cartera bursátil tan pronto la recesión está clara y, vista la mala gestión italiana de la pandemia, el desastre estaba cantado.

Luego está el caso de grandes capitales con paquetes de control, donde se opera de otra forma (acción programada, ventas al descubierto, etc.), y que, por ejemplificarlo, si en el año 2000 tenían un paquete de control de una de las primeras empresas del IBEX35, ahora estaría trabajando para adquirir el de la tercera empresa; lo cual explica porque el Gobierno ha estado tan presto, en esto sí, a poner limitaciones apoyando artificialmente al índice.

Tenemos entonces que, según avanza la fase secular, se va entendiendo, salvo algunos autistas y dogmáticos, la estrategia correcta, que siempre hemos dicho que es la que se conoce como «macro-global» o «macroeconomía bursátil», y que explica la avalancha y rapidez de las ventas. La situación hoy es evaluar el fondo de la recesión para localizar el suelo secular, zona extremadamente peligrosa (e interesante), pues allí también se dan trampas bajistas (para «osos», bear trap) y alcistas (para «toros», bull trap) Aquí el pequeño inversor debería ser extremadamente cauto, recordando el dicho bursátil de «está muy barato para comprar», o también «el primero euro que lo gane otro».

Estimación de la recesión

El primer artículo de esta bitácora digital, allá por 2009, se tituló «El síndrome de China» y comparaba la gestión de la banca central con la seguridad nuclear, denunciando su responsabilidad en la burbuja inmobiliaria. Hoy, científicos y economistas de «lo público» han vuelto a fallar en la pandemia y en la estimación del desastre económico, que así las bofetadas nos las dan a quienes le pagamos el sueldo, que ya llevo unas cuantas. JP Morgan y Goldman Sachs han presentados sus previsiones para EE.UU, el IAB cree que Alemania caerá un 2% y aquí S&P dice que caeremos un 1,8% del PIB, cosa complicada pues solo el daño por turismo, si se perdiera casi toda la campaña exterior, podría ser de cerca del 5%; adicionalmente, Juan Carlos Barba, que tiene mucho de científico y de economista, ha hecho las suyas y conviene verlas. Pero, ¿qué dice la bolsa?

Para verlo volveremos a los puntos de suelo del S&P500 comentados en otras ocasiones y que tienen en la siguiente gráfica. De un valor de 3.386 el 19 de febrero de 2020, se ha caído hacia menos de 2.200 en un mes, unos 1.200 puntos, casi un 36%, todo un Blitzkrach y, durante la tercera semana de marzo, se ha intentado construir un suelo en una zona de recesión intermedia (en tasa anual, tras estímulos anunciados de 2,5 billones) entre el -2% y el -3% del PIB en Estados Unidos, esto es, parecido al 2009, que fue -2,8% tras muchos estímulos. En España tuvimos -3.6% de caída de PIB en 2009, pero luego, por el pinchazo inmobiliario, «rebotamos» mal con 0% en 2010, -1% en 2011, -2.9% en 2012 y -1.7 en 2013; al menos hoy la burbuja inmobiliaria es pequeña, gracias a Dios, pero ahora tenemos el problema del turismo exterior, nuestra gran fragilidad.

Luis Riestravozpopuli autores

Luis Riestra

OPINIÓN

Cisne negro, peste roja y el Ibex 35

Han pasado de calificar de alarmistas y conspiranoicos a quienes daban alertas, a machacarnos con «quién podría prever esto»

Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias. EFE

La economía global está viviendo las consecuencias telúricas de lo que conoce como cisne negro, un acontecimiento sistémico que se ha manifestado en su peor forma: como una pandemia global; tocaría entonces racionalizarlo y ver las vulnerabilidades o fragilidades del sistema para aminorarlas. Esos serían los tres elementos más básicos de la proposición de Nassim Taleb, investigador al que no se le ha hecho el caso necesario, salvo en Singapur, donde en 2013 ya evaluaron con él los efectos de una pandemia, pues en estos tiempos priman los egoísmos por sobre la racionalidad.

Blanqueando el Comunismo

Sobre el primer elemento, el hecho en sí, somos sujetos pasivos y sabemos que empezó en una ciudad donde hay uno de los laboratorios de guerra biológica más potentes del mundo, que se actuó mal en la contención y que se ha perseguido a quienes criticaron esto, incluido un empresario que ha desaparecido. Curiosamente, también han querido, junto a sus aliados iraníes, a los que infectaron, culpar a Estados Unidos del mismo al tiempo que le entorpecían las compras de insumos para combatir la pandemia, haciendo que Peter Navarro diseñara un plan para reducir la dependencia de China, un proveedor nada fiable. Además, se ha insistido en el origen animal, que ya han tenido otros casos y, aunque otros países también, allí no lo arreglan, destacando luego la publicidad de estudios científicos demostrando que el virus no es artificial, como si eso excusara su uso como arma biológica, cuando ya ha habido temas de espionaje bacteriológico chino en Canadá.

Por lo visto, el comunismo, una de las ideología con crímenes record que aún gobierna, tiene patente de corso y se racionaliza así, blanqueándolo. Por supuesto, el pueblo chino no tiene ninguna culpa y dudo que a esta «peste» la denominen «gripe china», o similar, porque ese «racismo» solo se lo hicieron a los españoles por no censurar ni mentir sobre una pandemia. ¿Y las fragilidades del sistema? Eso da igual, lo que importa es la lucha, mantenimiento y conquista del Poder mientras se blanquea la tiranía.

Peste de casta

Luego, en España, donde también es guay ser comunista y nacionalista identitario, otro detritus histórico, tenemos a ambos politizando la tragedia desde distintos entes estatales. Ambos mesianismos políticos buscan destruir naciones de forma violenta al tiempo que algunos se hacen multimillonarios. Para colmo, el gobierno central lo detenta una coalición comunista-progresista y, como saben, el Progresismo no tienen nada que ver con el progreso, sino con alcanzar lo mismo que el comunismo pero de forma progresiva, que es de donde viene su denominación. O sea, tres tazas. El contraste con el pueblo español o nuestros inmigrantes chinos no podía ser mayor.

Finalmente, destaca esa especie de cártel mediático, que no se investigará nunca porque el establishment no se va a investigar a sí mismo, donde sus predicadores están mañana, tarde y noche, controlando la narrativa y predicando su credo progresista. A ellos se une un ejército de troles en las redes sociales atizando a quienes denuncian o arriman el hombro, sea el Rey, Amancio Ortega, el Ejército (o lo que queda) o los médicos y enfermeros desesperados. Han pasado de calificar de alarmistas (después de lo que dijeron del Ébola) y conspiranoicos a quienes daban alertas, a machacarnos con «quién podría prever esto»; pues mucha gente competente, honesta y valiente a la que se ha perseguido y persiguen para que no ponga en peligro el momio, porque todo esto pende, directa o indirectamente, de lo público y algunos se hacen millonarios.

Estamos, como hemos dicho tantas veces, ante un orden y un pensamiento dominantes en avanzada degeneración, que irá a peor. De nuevo la lucha por el poder para enriquecerse y ahora tratan de escurrir la culpa del montón de muertos y del desastre económico, un tema, este último, que dado el ambiente y la tragedia nacional, no apetece explorarlo, pero ha de hacerse.

Ciclo económico

Este «black swan» o cisne negro, que no impone una baja forzosa por riesgo de enfermedad a una parte importante de la población activa, traerá una recesión más fuerte de la ya esperada y, hablar de recesión, es hablar de ciclo económico; además, como la cuarentena no puede mantenerse indefinidamente, habrá que ir relajándola, centrándose en los grupos de riesgo y, ayudada por los gigantescos planes de estímulo (paga el de atrás), la economía irá recuperándose, pero ojo, dicha recuperación hay que enmarcarlas en el Ciclo Largo (siguiente gráfica) que nos dice que será lenta, después del fuerte rebote inicial. Además, el menor crecimiento del PIB nominal hará más difícil pagar el abultado endeudamiento y el menor crecimiento real, también afectado por la nueva deuda y el daño en los balances de empresas y particulares, hará más difícil recuperar el empleo y el equilibrio fiscal.

Long Economic Cycle Phases.

Long Economic Cycle Phases. Luis Riestra Delgado

Crash relámpago o Blitzkrach

Una forma de estimar la profundidad de la recesión es ver qué pasa en los mercados de acciones y, de la misma manera que enmarcamos la recesión en el ciclo largo, otro tanto debemos hacer con la bolsa, pues sus fases seculares dependen del mismo y ahora estamos, salvo en Estados Unidos, en una fase secular bajista (siguiente gráfica, las prolongaciones punteadas eran escenarios de recesión antes del black swan; también se ve el crash durante la gripe de 1918-20), significando que, en términos reales (descontada la inflación o la deflación), si no se hace una buena gestión general, el índice cada vez vale menos hasta que capitula y buena parte de los inversores abandonan la bolsa.

El modelo lo hemos explicado muchas veces desde hace diez años y, resumiendo mucho, tanto la estrategia de «comprar y mantener» como la llamada valor, son ruinosas en esta fase secular; no se debe operar así. También hemos advertido, la última vez hace seis meses en «Valor bursátil en tiempos de Trump y Powell«, un artículo que conviene repasar, que el pequeño inversor tiene que estar preparado para liquidar casi el 100% de su cartera bursátil tan pronto la recesión está clara y, vista la mala gestión italiana de la pandemia, el desastre estaba cantado.

Secular Bear Markets.

Secular Bear Markets. Luis Riestra Delgado

Luego está el caso de grandes capitales con paquetes de control, donde se opera de otra forma (acción programada, ventas al descubierto, etc.), y que, por ejemplificarlo, si en el año 2000 tenían un paquete de control de una de las primeras empresas del IBEX35, ahora estaría trabajando para adquirir el de la tercera empresa; lo cual explica porque el Gobierno ha estado tan presto, en esto sí, a poner limitaciones apoyando artificialmente al índice.

Tenemos entonces que, según avanza la fase secular, se va entendiendo, salvo algunos autistas y dogmáticos, la estrategia correcta, que siempre hemos dicho que es la que se conoce como «macro-global» o «macroeconomía bursátil», y que explica la avalancha y rapidez de las ventas. La situación hoy es evaluar el fondo de la recesión para localizar el suelo secular, zona extremadamente peligrosa (e interesante), pues allí también se dan trampas bajistas (para «osos», bear trap) y alcistas (para «toros», bull trap) Aquí el pequeño inversor debería ser extremadamente cauto, recordando el dicho bursátil de «está muy barato para comprar», o también «el primero euro que lo gane otro».

Estimación de la recesión

El primer artículo de esta bitácora digital, allá por 2009, se tituló «El síndrome de China» y comparaba la gestión de la banca central con la seguridad nuclear, denunciando su responsabilidad en la burbuja inmobiliaria. Hoy, científicos y economistas de «lo público» han vuelto a fallar en la pandemia y en la estimación del desastre económico, que así las bofetadas nos las dan a quienes le pagamos el sueldo, que ya llevo unas cuantas. JP Morgan y Goldman Sachs han presentados sus previsiones para EE.UU., el IAB cree que Alemania caerá un 2%y aquí S&P dice que caeremos un 1,8% del PIB, cosa complicada pues solo el daño por turismo, si se perdiera casi toda la campaña exterior, podría ser de cerca del 5%; adicionalmente, Juan Carlos Barba, que tiene mucho de científico y de economista, ha hecho las suyas y conviene verlas. Pero, ¿qué dice la bolsa?

Para verlo volveremos a los puntos de suelo del S&P500 comentados en otras ocasiones y que tienen en la siguiente gráfica. De un valor de 3.386 el 19 de febrero de 2020, se ha caído hacia menos de 2.200 en un mes, unos 1.200 puntos, casi un 36%, todo un Blitzkrach y, durante la tercera semana de marzo, se ha intentado construir un suelo en una zona de recesión intermedia (en tasa anual, tras estímulos anunciados de 2,5 billones) entre el -2% y el -3% del PIB en Estados Unidos, esto es, parecido al 2009, que fue -2,8% tras muchos estímulos. En España tuvimos -3.6% de caída de PIB en 2009, pero luego, por el pinchazo inmobiliario, «rebotamos» mal con 0% en 2010, -1% en 2011, -2.9% en 2012 y -1.7 en 2013; al menos hoy la burbuja inmobiliaria es pequeña, gracias a Dios, pero ahora tenemos el problema del turismo exterior, nuestra gran fragilidad.

En cuanto al paro, hay un artículo mío sobre la «Función de Empleo» y si le aplican un crecimiento del -3% anual, les sale una pérdida de empleo de casi un millón cien mil puestos de trabajo. Pero ese modelo no recoge el daño en el balance de empresas y particulares, como pymes que iban bajo mínimos por las locuras del gobierno, ni la mala gestión de la crisis por nuestra peste política, ni el daño por los fallecimientos, entre los que hay muchos gestores empresariales, o que los golpistas de izquierda y nacionalistas la líen parda para que no se les pueda pedir cuentas. Por otro lado, que nadie celebre la recesión pues, como hemos dicho en tantas ocasiones, con ella aumentan las defunciones, la delincuencia y un sinnúmero de males.

Índices e índices

La recomendación siempre ha sido invertir en índices o fondos que los replican, ya que solo el 8% de los gestores los superan a largo plazo y siempre pensando que igual que políticos malos, peores y los nuestros, no todos los índices son iguales. Así que, hecho el posible suelo secular (no es como si tuviéramos la vacuna) y del que advertimos en twitter el 20 de marzo pasado, con el que construimos la siguiente gráfica, y siempre listos para salir (imponderables, rebrote pandémico otoñal, etc.), lo determinante a más largo plazo es el cambio en la Pax Americana y como lo asumen los distintos países, tema que analizamos aquí al tratar la guerra comercial (para ver el análisis de cada índice pueden buscar por «Guerra comercial y ….» nacionalidad de la bolsa: bolsa japonesa, por ejemplo) Dedíquenle bastante tiempo a la estrategia bursátil, que habrá buenas rentabilidades y la macroeconomía bursátil no es difícil.

Hay que advertir, dado el clima salvaje que impone la política española, que en los suelos seculares, aunque antes se haya vendido todo de golpe, la cartera se construye (o reconstruye) poco a poco, siempre listos para salir (stop loss, etc.). En cuanto al IBEX35, que tocó el 40% del valor real del 2000, mucho me temo que le espera un futuro muy parecido al de la bolsa italiana tras el suelo secular de 2008; así parece que será la ruina hasta que no cambiemos el orden y el pensamiento dominantes, cambiando al progresismo y sus viles compañeros por la democracia formal, única forma de gobierno que posibilita el gobierno de los mejores.

Finalmente, termino este, por necesidad, largo artículo, dando un agradecimiento especial a la generación que construyó los cimientos de nuestro bienestar, esa que está siendo diezmada por la peste que padecemos, y animando a todos a mantener el esfuerzo en estos momentos aciagos de nuestra historia.

LUIS RIESTRA