Solo intento escribir mi opinión, sin una palabra ofensiva, para convencer a la Regidora municipal, Alicia Jiménez de que demuestre de una vez por todas su amor por Mazarrón y su capacidad política e intelectual, si le alcanza, para sacarlo del pozo en el que estamos inmersos hasta la nariz.                                                                                                                                                

A mí me encantaría que pasaras de una vez a gobernar para tod@s, con honestidad y transparencia, y olvidaras de una vez que Mazarrón es el cortijo de unas cuantas personas, guiando a un grupo de dirigentes y correligionarios que funcionan como un ejército de autómatas al servicio de los insaciables «lobbys» y que desde luego fueras capaz de tener clase y principios, sentimientos no te pido, que hagan resurgir a este gran pueblo hoy instalado en el subdesarrollo y el caciquismo más peligroso.  Creo que tanto tú como tus predecesores, no habéis mejorado para nada las condiciones de vida de la población ni impulsado la economía en mucho tiempo, habéis funcionado con la única finalidad de consolidar aún más el régimen clientelista y darle fuelle unas décadas más.                                                                                                                                          

No se puede pedir todo. Quiero, queremos muchos, que pienses como una mazarronera de bien que derrocha valor, y que el “conciliábulo político” que lideras funcione como un partido serio o un equipo conjuntado, generoso e inteligente, dentro de un pragmatismo prioritario. En Mazarrón hay personas de bien, preparadas y honestas, con la suficiente calidad humana y capacitadas que entienden la política como un servicio a la sociedad, especialmente a los sectores más humildes, necesitados y marginados, más tocados por las andanadas brutales de una nefasta gestión de características propias que se alarga en el tiempo.                                                                                

Y para organizarlos y ponerlos a trabajar por el pueblo, por todos y todas, Alicia (sin muchas maravillas), habrás de confeccionar esta vez sin imposiciones, una lista electoral para nuestro pueblo, de políticos de altura que puedan integrar un gobierno honrado y eficaz que conduzca a las mazarroneras y mazarroneros a ese paraíso español con el que soñamos y que antaño tocamos con los dedos, sueños que se conviertan en realidades. Promesas por cumplir. Y proyectos empíricos. Para eso, hay que soñar unidos, sin sectarismos excluyentes ni rencores, sin siestas convertidas en devaneos verbales o historias megalómanas que suenan a música celestial.                                                                                                                                                    

Tienes, tenemos, jóvenes y menos jóvenes con ilusión y ganas, personas capaces de salir de este desierto infernal de hoy para transformarlo en un hermoso oasis que emerja de nuestros campos que nunca se debieron destruir por la burbuja del ladrillo ni sobreexplotaciones especuladoras o viciadas sin calidad ni control. Sí, sobran vividores mediocres, disciplinados lacayos dispuestos a hacer carreras. No solo he advertido la ignorancia que existe acerca de la situación presente sino también los prejuicios que lastran la imagen de Mazarrón y, por lo tanto de lo que está pasando, sus antecedentes y la forma en que vemos y vivimos los pervertidos acontecimientos las personas directamente implicadas, tanto los partidarios de que todo siga igual de inmoral en el “Antro Institucional” como los que se oponen a ello con todas sus fuerzas.                                                                                                                                        

También he comprobado a lo largo del tiempo que, muchos de estos prejuicios, tergiversaciones y amoralidades, dan origen a buena parte de las ideas predominantes en la burguesía económica que representas. La pretensión de poder aportarte algunas clarificaciones me ha llevado a escribir esta carta. No la he escrito para posicionarme en un bando o en otro, dentro o fuera del sistema imperante. La he escrito para cuestionarnos nuestras ideas en lugar de encogernos de hombros ante el abuso arbitrario, la negligencia y la incomprensión, para tratar de entender lo que está pasando en Mazarrón.                                          

 

RUBÉN GONZÁLEZ