Por más que se diga que en estos inicios de legislatura no se pueden sacar conclusiones y que los experimentos políticos entre partidos antagónicos hay que hacerlos con gaseosa, existe entre los votantes progresistas una latente inquietud que trasciende superando los límites del bien y del mal: “al PSOE no le pueden meter en otro berenjenal” como el de 2.011, ni por las buenas ni por las malas. Y lo que no se puede tolerar tampoco es que las cosas de palacio sigan como si nada hubiera pasado en éstas elecciones. Pues sí, sí que han pasado cosas. Y algunas muy remarcables, además. Algo tiene que cambiar, y si todavía es pronto pues los 100 días de cortesía hay que respetarlos, a partir de septiembre con el comienzo del nuevo curso político, las dudas se tendrán que despejar porque los márgenes de confianza en el “Equipo de Gobierno” se empiezan a estrechar.                                                                                                

Vamos a ver, si resulta, que individualmente, concejal a concejal, los del PSOE no son inferiores -es más, de hecho son superiores en muchos aspectos a los de UIDM- ¿cómo es posible que el grupo independiente se adivinara tan infinitamente superior? Si no es una cuestión de concejales o nombres, como digo, tiene que ser entonces de orquestados movimientos programáticos, de extravagantes posicionamientos políticos o de formas de gobernanza ideológicamente dispares. Los de UIDM eran la panacea. Los del PSOE, pardillos previsibles. Recalentar la olla en ebullición, estaba bien durante la refriega electoral para combatir a los adversarios más directos y complicados. Y ahora que están supuestamente derrotados, resulta que son a quien más se echa de menos. Ver para creer.                                                                      

 

 

La consabida purga electoral como el sorprendente reparto de sillones y cargos de confianza, han dejado al grupo socialista algo trastocado, una vez más ”llueve sobre mojado”. El “asesor cibernético” que empezó bien, cual primordial baluarte electoral y exclusivo manager de los mercenarios lameojetes de quita y pon, que ahora exigen su gaje, ya no parece el fichaje estrella, el Iván Redondo local, ni tan siquiera el pepino del gazpacho que iba a deleitar todos los paladares de la “Cooorte Munisssipal”. Se siente incomprendido y poco valorado. Se queja amargamente a su tocayo en las alturas del “aparatichi”. Para colmo, han mandado su novel apuesta política a una inmerecida concejalía rutinaria que no pretendía, donde no brilla ni la mitad de lo que deslumbró en el tramo final de la campaña electoral. Al parecer el “ gurú sociolisto”, que no da puntada sin hilo, podría andar madurando su salida de la ejecutiva socialista sin mucho ruido, con el fin de no perjudicar su imagen ante futuros proyectos electoralistas de vínculos mucho más cercanos.                                                                                

Sepan ustedes, que desde el gobierno municipal, para mantener la “pax romana”, la embadurnada democracia, y sobre todo, los privilegios de los privilegiados, los guardianes de la logia caciquil desde el Sanedrín Fáctico, han deslizado medidas y directrices imposibles de evitar. A lo mejor todas esas medidas vienen porque esperan futuros episodios de protesta o  futuras debacles, que se caliente la calle, a su vez, fruto de la inutilidad, el servilismo y la crueldad del eje política-poder, y de sus sustentadores, o lo que viene a ser lo mismo… ”ponerse la venda antes de tener la herida”.                                                                                 

De la estafa de Camposol a pagar por todos los mazarroneros, de la persecución de corruptos, o de personajes que en el ejercicio de sus funciones en cargo público, se hayan pasado por el forro la buena praxis del mismo, habiendo incurrido en numerosos delitos ni mu. No me gusta nada, pero que nada, ”como caza la perrita”.     

 

 

COLECTIVO “EN CLAVE TRANSPARTENTE”